la lluvia impidió el traslado el martes

San Fermín y San Miguel, juntos por un día

El copatrón de Pamplona regresa en procesión a su capilla, en San Lorenzo, arropado de nuevo por miles de fieles

Laura Garde / Iñaki Porto - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

pamplona - Las calles Navarrería, Mercaderes, San Saturnino, Mayor y la plaza del Ayuntamiento volvieron a arropar a San Fermín en su regreso ayer a San Lorenzo. Miles de fieles siguieron al santo en su recorrido desde la Catedral de Pamplona, la que ha sido su casa durante una semana, ya que la lluvia impidió su traslado el martes.

Tras la solemne misa de las 12.00, la comitiva salió en procesión, esta vez acompañada en cabeza por San Miguel de Aralar (que dejó ayer la ciudad), seguido de los gaiteros, la Cruz Parroquial de San Lorenzo, distintas hermandades y cofradías, la Corte de San Fermín y las banderas de las cuatro zonas pastorales de Navarra.

En la plaza del Ayuntamiento, el copatrón de Pamplona fue recibido por la Cofradía musical de San Saturnino, cuyos miembros cantaron varias piezas. Un poco más adelante, en el pocico de San Cernin, la Banda de música del colegio Irabia-Izaga -encargada de amenizar el trayecto- interpretó el Himno de Navarra, antiguo pasaclasutro de la Catedral, donde la tradición sitúa el bautismo de los primeros cristianos en Pamplona. Antes de llegar a San Lorenzo, las jotas se hicieron dueñas del número 38 de la calle Mayor. Al paso de la imagen, los vecinos del Casco Antiguo no dejaron de lanzar pétalos y los gritos de ¡Viva San Fermín!tampoco cesaron.

histórico Desde 1922, San Fermín no había salido en procesión fuera de sus fiestas ni había pisado la Catedral. Ahora lo ha hecho con motivo del Año Jubilar Sanferminero, que comenzó el 7 de julio de 2017. Fue decretado por el papa Francisco y se prolongará hasta el día grande de las fiestas de este año, a instancias del arzobispo de Pamplona. La celebración se convocó con el fin de conmemorar el tercer centenario de la construcción y consagración de la capilla de San Fermín, inaugurada en 1717. Hasta ese momento, el santo descansaba en el interior de la Catedral.