ganaderos de los valles pirenaicos

Sorogain, marca bajo la lluvia

322 VACAS Y 234 YEGUAS DE UNA VEINTENA DE GANADEROS DEL VALLE DE Erro fueron marcadas ayer a fuego en la tradicional cita de Sorogain

Un reportaje y fotografías de Patricia Carballo - Domingo, 13 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

El tiempo no acompañó, pero los ganaderos habituales de los valles pirenaicos no pudieron faltar a la cita de ayer en Sorogain. Porque la marca de ganado no es un acto más, es una jornada de encuentro entre ganaderos que se celebra desde 1856, año en el que los valles de Erro y Baigorri firmaron un tratado internacional para compartir pastos en el paraje comunal de Sorogain.

El alguacil Xabi Zía, vecino de Mezkiritz, fue el encargado de marcar a fuego las 322 vacas y 234 yeguas, procedentes de una veintena de ganaderos del valle de Erro, que desde hoy hasta septiembre pastarán tranquilamente en las 700 hectáreas de este enclave natural. Por cada res, los ganaderos han abonado una cantidad de 33 euros por cada vaca y de 43 euros por cada yegua. También pastarán 1500 ovejas (no se marcan), por las que se abonará 4,30 € por cabeza.

Como lo viene haciendo desde hace 17 años, Zía marcó con hierro candente las iniciales VE (valle de Erro) en los cuartos traseros derechos de las reses, un sello que servirá para distinguir la raza autóctona de las 194 vacas que entrarán el próximo 26 de mayo del valle de Baigorri y que se marcarán con el mismo sello pero en su parte izquierda. Por ellas, deberán pagar 71 euros por cabeza.

PASTIZAL DE CALIDAD

Dificultades y normativas

Relevo generacional

A pesar de la lluvia, decenas de personas se acercaron para revivir esta ceremonia. El ganadero de Erro Primitivo Elcano fue uno de los que ayer metió 15 yeguas en Sorogain. “Para tener buenas yeguas, hace falta un buen caballo y unos buenos pastos. La fama la llevan los sementales de Iparralde, pero los buenos son de aquí”, afirma convencido el ganadero de 75 años. En el otro extremo, el joven ganadero de Bizkarreta-Gerendiain, Ander Mendive, de 19 años, dio entrada ayer por primera vez a parte de su ganado, 17 vacas. El resto, 65, las lleva a Luzaide y al comunal del pueblo. “Mi aita era ganadero y desde pequeño me ha tocado trabajar, así que dejé de estudiar para quedarme en casa. Me gusta mucho el ganado, al tío también le ayudo a ordeñar las ovejas”, afirma. A pesar del sacrificio que supone, este año ha comenzado con una primera instalación y espera aumentarla en un futuro. “No me importa madrugar todas las mañanas. Casi todos los días vengo a verlas a Sorogain. Hay que hacer más caso a las que van a parir, que las recogeremos en septiembre o en octubre”, añade.

Todos los ganaderos coinciden en que el paraje de Sorogain se caracteriza por tener buenas condiciones de pastizal. “Es una manera de trabajar las pequeñas explotaciones y es garantía de calidad, además de ser un desahogo para el ganadero”, aclaraba ayer el veterinario del Gobierno de Navarra Eduardo Sara. Así lo corroboraba el ganadero Enrique Garralda, de Erro, que aseguraba que es una tranquilidad que sus 55 vacas pasten en Sorogain. “Es un buen pastizal, muy rico para el ganado y con muchos abrevaderos”, apostillaba. Sin embargo, lamentaba las dificultades a nivel normativo. “Puede haber peligro de tuberculosis y se van a poner muy duros con el tema sanitario”, concluía.