PLAN CONTRA LA NO VIOLENCIA Y EL TERRORISMO

Testimonios para educar

Durante décadas tan solo el compromiso de algunos profesores e iniciativas ciudadanas han llevado el relato de las víctimas del terrorismo a las aulas navarras

Un reportaje de Daniel Burgui Iguzkiza - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

el 30 de enero de 2004, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Ghandi y la celebración del Día Mundial de la Paz, el centro de documentación y estudios para la paz Bakeaz presentó en Pamplona, Bilbao, Donostia-San Sebastián y Vitoria su ambicioso proyecto de Educación y paz en el País Vasco y Navarra. Fue un congreso dirigido a profesores de centros educativos públicos y privados de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra. Bakeaz, que había sido creada en 1992 por personas vinculadas al mundo de la universidad con gran influencia del pacifismo y el ecologismo, pretendía reflexionar sobre la cultura de no violencia y proporcionar herramientas a otros colectivos y organizaciones, entre otras a la comunidad educativa. Ya entonces promovían la centralidad de las víctimas del terrorismo como enfoque de la acción pedagógica. En la jornada inaugural de aquel congreso, el doctor en Filosofía y catedrático de Ética de la Universidad de Deusto, el navarro Xabier Etxeberria (actualmente profesor emérito) presentó su trabajo La educación para la paz ante la violencia de ETA. Fue el embrión de lo que dos años más tarde sería la primera unidad didáctica a disposición de profesores y educadores vasconavarros. El grupo de trabajo de Bakeaz confeccionó, según sus propias palabras “un material didáctico, operativo y cómodo para el profesorado;una herramienta que pudiese llevar a las aulas las narrativas de las víctimas del terrorismo, su sufrimiento, la injusticia que ellos reflejan y su gran lección: rehacer una vida para ellas y sus familias sin responder al llamado de la venganza”.

Aportaban los testimonios de víctimas de diferentes violencias no solo de ETA, también los GAL o Batallón Vasco Español. Además anunciaban el lanzamiento de una Escuela de Paz que se iba a poner en marcha de forma inminente. Aquel proyecto nunca llegó a concretarse. Los responsables destacan muchas vicisitudes: falta de financiación e interés por algunas instituciones y diversas presiones. Sin embargo, aquella fue la primera iniciativa que puso las bases de lo que años más tarde el mismo catedrático, nacido en Arróniz, ideó para el Gobierno Vasco: el plan de Víctimas educadoras que por fin llevó el testimonio directo de la violencia de ETA a las aulas vascas. Entre tanto, en la Comunidad Autónoma Vasca de la mano de diversas organizaciones como Baketik, Bakeola, Gesto por la Paz o asociaciones civiles y de víctimas del terrorismo se han llevado a cabo diferentes propuestas de forma informal y no oficial, en el ámbito educativo durante la última década.

una ausencia prolongada Por desgracia, no ocurrió de forma similar en Navarra, donde media casi un vacío de 14 años sin ningún tipo de iniciativa oficial en este sentido. Tan solo algunas actividades esporádicas y a través del esfuerzo y el interés de algunos profesores y docentes más sensibles a este tema, que de forma individual, altruista y en el marco de sus asignaturas quisieron trasladar estos testimonios de víctimas a sus alumnos/as. Y la publicación de una unidad didáctica, editada por el Gobierno de Navarra, para la asignatura de Filosofía de 1º de Bachillerato que se elaboró durante el último Ejecutivo de UPN, en 2014.

Finalmente, esta ausencia parece que será solventada el curso que viene 2018/2019, cuando por primera vez en Navarra se desarrollará un plan educativo que llevará los testimonios de las víctimas del terrorismo a las aulas. Algo que estaba contemplado en el desarrollo de la propia Ley foral de Ayuda a Víctimas del Terrorismo. Y que se enmarcará dentro del programa que a través del Área de Paz y Convivencia fomenta actividades en más de 70 centros educativos de Navarra y que solo este curso ya ha llegado a 2.573 estudiantes.

No obstante, la polémica ha sido suscitada esta semana pasada desde algunos ámbitos políticos de UPN y PPN a la implantación o no de los materiales que el Ministerio de Interior ha elaborado y publicado hace tan solo un mes -a finales de marzo de 2018- como “historia del terrorismo” para alumnos de la asignatura de Geografía e Historia que cursen 4º de la ESO. Y el por qué no se han traído ya a Navarra. En concreto, Ana Beltrán, del Partido Popular de Navarra insinuó que esa unidad didáctica ya está disponible para descargar en internet.

“Me preocupó del debate del otro día que la cuestión sea tener o no acceso a esa unidad didáctica del Ministerio, o descargársela de internet, si no que tiene que haber una comunicación fluida y compartir experiencias entre instituciones que aporten y sumen”, explica Álvaro Baraibar, director general de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del actual Gobierno de Navarra.

discrepancias con el ministerio Baraibar detalla también cómo se enteraron en diciembre de 2017, en una reunión de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, que el Ministerio pretendía lanzar esta unidad didáctica. También se les informó de que la Comunidad de Madrid había puesto en marcha un programa piloto para llevar a las víctimas a dar su testimonio en centros educativos y que se enmarca dentro de las actividades que cursan los alumnos/as que toman la asignatura optativa de Respeto y Tolerancia del currículo escolar madrileño. Paralelamente, el Gobierno de Navarra ya estaba desarrollando desde hacía meses su propio plan para el curso que viene. “Desde entonces, les hemos expuesto nuestra iniciativa en la que estamos trabajando y les hemos trasladado que para nosotros es importantísimo poder llevar esa memoria y esa voz de las víctimas a las aulas”, detalla Baraibar,

Sin embargo, desde el ministerio no han contestado a las peticiones del Gobierno de Navarra, tal y como explicó la consejera de Educación, María Solana, el pasado martes en el Parlamento de Navarra. En concreto desde el pasado 25 de enero. Desde este periódico, también hemos tratado durante numerosas ocasiones contactar directamente con Sonia Ramos Piñeiro, directora general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, encargada de este asunto;para recabar su versión e información de primera mano. Sin embargo, a través de diferentes “compromisos” y evasivas no ha sido posible. Baraibar quita hierro al asunto, que lo lleva a una cuestión técnica: “Para nosotros es fundamental poder contar con la valoración que el Ministerio se comprometió a hacer cuando finalizase el programa piloto en Madrid”.

Él se muestra especialmente comedido y mesurado con este asunto cuando le aprietan las prisas: “Estamos hablando de un tema muy serio y fundamental como es la educación de nuestros hijos, de menores de edad, y en ese sentido creo que tenemos que ser muy prudentes, un gobierno tiene que ser muy responsable a la hora de implementar un programa educativo”. Y añade: “No se trata solo de que hablen en un aula, la Comunidad Autónoma Vasca que lleva años de experiencias de este tipo ha desarrollado un programa en el que acompañan y preparan todo lo que es la intervención de la víctima en el aula, para que no sea un elemento aislado y haya un trabajo de preparación previa. Es una experiencia intensa y emotiva, que deben interiorizar y además porque esta generación, por fortuna, no ha conocido de forma directa lo que es sufrir un atentado o el terrorismo. Desconocen las repercusiones que tiene sobre unas familia que ha quedado rota, desde el sufrimiento”.

E incide en un asunto fundamental que él llama la “memoria reciente”, que a menudo los adultos, políticos e incluso periodistas pasamos por alto: las alumnas y alumnos que ahora están en el último curso de la ESO, de 15 años, ni si quiera habían nacido cuando derribaron las torres gemelas de Nueva York en 2001;apenas tenían un año cuando más de 200 personas fallecieron en el atentado terrorista que el 11 de marzo de 2004 perpetró el yihadismo radical en los trenes madrileños aquella mañana, o contaban tan solo con seis años cuando ETA asesinó por última vez en España, a los guardia civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá, en Palma de Mallorca en 2009.

Entonces, ¿Cómo explicamos ETA a esta generación? “En primer lugar contando lo que ha ocurrido aquí. Mirando de una forma crítica al pasado y poniendo en valor la dignidad por encima de cualquier otra cosa, explicando que no todo vale, y nunca ninguna idea, ni ningún proyecto político debió estar por encima de la vida y los Derechos Humanos y explicando precisamente el sufrimiento y todo el daño que genera un atentado terrorista. Y en segundo lugar fomentando los valores del respeto al diferente y que una sociedad es rica en la medida en la que está compuesta por personas que viven, piensan y tienen creencias distintas y que eso lejos de ser un problema es un valor que tiene una sociedad. Son aspectos que tenemos que resaltar ante situaciones de xenofobia o de odio”, reflexiona el director de Paz y Convivencia.

Recientemente en octubre de 2017, Ainara Hernández Cabeza contaba por primera vez en un acto público, organizado por el Gobierno de Navarra, la historia de su padre, asesinado por ETA en Leitza en 1982. “Lo cuento ahora porque hasta hoy estábamos en el olvido. Nunca nos habían contactado para hablar”, relató. Aquello dejó un dolor en su familia que “queda para toda la vida”, aseguró. Aunque como muchos otros explicó que no le educaron en el odio ni en el rencor, sino en el respeto a los demás. “A mis hijos siempre les digo que eviten hacer a otros lo que a ellos les haría daño”, dijo en aquella conferencia.

Por eso, hace hincapié Baraibar que “el relato de las víctimas es fundamental, para empatizar, para crear solidaridad no solo desde la teoría, sino desde la experiencia”. Y que “su memoria no se pierda, no se tergiverse, que el relato que se construya sea fiel para esas víctimas del terrorismo, que se les haga justicia y esa preocupación se traslade a las futuras generaciones para que nada de eso vuelva ha ocurrir”.