el evento continental más importante

La Euroliga salda su deuda con Vitoria con la Final Four 2019

Tras muchos años quedándose con la miel en los labios, Jordi Bertomeu designa el Buesa Arena para acoger en 2019 el evento continental más importante a nivel de clubes

“Se trata de un reconocimiento bien merecido para una ciudad que vive el baloncesto como pocas” “Es un sueño perseguido durante muchos años y ahora se hace realidad;nos coloca en el mapa mundial”

Oscar San Martín - Miércoles, 16 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

vitoria - El Buesa Arena será el epicentro del baloncesto europeo en mayo de 2019 después de que la Euroliga saldara ayer una deuda histórica contraída desde hace años. Jordi Bertomeu aseguró públicamente semanas atrás que confiaba en desvelar antes del inminente arranque de la Final Four de Belgrado la identidad de las dos ciudades que recogerían el testigo de la capital serbia como sedes de la gran fiesta del baloncesto continental durante los años 2019 y 2020. Pues bien, no hizo falta ayer que el CEO de la Euroliga desvelara las intenciones de su organización porque el diputado general rompió el protocolo que rige en estos casos adelantándose a la noticia ante el estupor de los medios presentes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

Antes del anuncio oficial por parte de la Euroliga, Ramiro González fue el primero en confirmar una de las noticias más importantes que podían recibir tanto el Baskonia como Vitoria, escogida por fin para albergar en mayo de 2019 -la fecha exacta todavía está por determinar- la celebración del evento más importante a nivel de clubes. Con años de retraso tras la intentona fallida de 2001 por culpa de la escisión vivida en el baloncesto europeo, por fin se ha hecho realidad una vieja aspiración de Josean Querejeta y las instituciones alavesas. La insistencia ha dado, a la postre, sus frutos tras llamar a la puerta en innumerables ocasiones y, sin embargo, ver este objetivo desvanecido una y otra vez.

Porque el presidente del Baskonia venía reclamando desde tiempos inmemoriales, en público y privado, la concesión de una Final Four a Vitoria. Mientras el conjunto vitoriano se ha mantenido en la élite con más o menos estabilidad durante la última década, de forma paralela ambicionaba la organización de la reunión más elitista del Viejo Continente. Se trataba poco menos que una obsesión y la creencia generalizada era de que, antes o después, el Buesa Arena dispondría de un hueco en las predilecciones de Jordi Bertomeu y su séquito.

Tras acoger anteriormente con indudable éxito infinidad de eventos y dejar bien alto el pabellón en todos los sentidos, el Buesa Arena siempre ha opositado a este evento de caza mayor desde el nacimiento de la Euroliga allá por la temporada 2000-01. Las sucesivas remodelaciones de la cancha ubicada en Zurbano hasta dar cabida en la actualidad a más de 15.500 aficionados estaban justificadas, en parte, para hacer realidad este sueño de una pequeña ciudad que algunos ni siquiera identifican en el mapa. A nivel de aforo y estética, desde luego, pocos escenarios pueden competir hoy en día con el hogar azulgrana, que si bien ha sido testigo de infinidad de ediciones de la Supercopa, Copa del Rey o incluso la Final Four de la Eurocup en 2010 nunca había degustado la auténtica joya de la corona como es la Final Four de la Euroliga.

cambio de política Bertomeu ha reconsiderado por fin su innegociable idea de conceder sistemáticamente la organización a alguna de las grandes urbes europeas. Se trata de una filosofía que históricamente había cerrado a cal y canto las puertas a Vitoria, al que se le achacaba entre otras cosas el déficit de no contar con un aeropuerto que pudiera acoger la llegada de vuelos regulares y, sobre todo, la escasez de infraestructuras hoteleras. La excusa para que la capital alavesa no haya sido la escogida hasta ahora era que, teóricamente, no podía estar preparada para dar respuesta al elevado volumen de seguidores que concita un acontecimiento de esta magnitud.

Todo hacía indicar que la sede elegida para 2019 sería la gigantesca Moscú, concretamente el nuevo VTB Arena que acogerá en breve partidos correspondientes al Mundial de fútbol, y que Vitoria podría albergar alguna esperanza de cara a la edición de 2020. Sin embargo, la candidatura rusa perdió fuelle y ha sido entonces cuando Querejeta ha irrumpido con fuerza para que la Final Four recale de una vez por todas en el Buesa Arena. Su celebración el año que viene en Vitoria coincidirá con el 60 aniversario del Baskonia, por lo que las urgencias eran si cabe mayores para que la capital de Euskadi recibiera este premio gordo.

Al margen del espectáculo por todo lo alto que supondrá la llegada de un evento deportivo de primer nivel, Vitoria también se beneficiará a nivel económico de una de las noticias más esperadas en mucho tiempo por los aficionados azulgranas. Durante esos días de mayo de 2019, hoteles, restaurantes y, en general, el comercio del territorio así como de las localidades limítrofes verán cómo sus ingresos suben como la espuma ante el masivo desembarco de miles de seguidores procedentes de diferentes lugares del Viejo Continente.

El reto de querejeta La concesión de la Final Four también supone un reconocimiento a la notable trayectoria continental del Baskonia, que desde la campaña 2000-01 siempre ha sido uno de los grandes animadores de la máxima competición continentales con cinco clasificaciones entre los cuatro mejores, dos subcampeonatos en 2001 y 2005 o numerosos pasaportes para el Top 8. La entidad del Buesa Arena integra con merecimiento el selecto número de once clubes con una licencia A para tomar parte en la Euroliga de forma prácticamente vitalicia. Todo ello, unido a que Vitoria siempre se ha distinguido por respirar baloncesto por los cuatro costados y acoger con éxito toda clase de eventos baloncestísticos, ha pesado notablemente en la decisión de los rectores continentales.

Esta noticia de impacto también supone una presión añadida para el Baskonia a la hora de intentar reducir la distancia que le separa de los grandes transatlánticos de la canasta. El reto de Josean Querejeta será construir en verano una plantilla lo suficientemente potente y competitiva que permita, en primera instancia, al Kirolbet asentarse entre los elegidos y más tarde soñar con la primera Euroliga de su historia al amparo de su afición. El único título europeo que luce en las vitrinas del Buesa, la Copa de Europa de 1996 ante el PAOK de Salónica, tuvo lugar en el antiguo Pabellón Araba tras las derrotas de los dos años anteriores en Lausana y Estambul.