Roberto Torres Jugador de Osasuna

“Me gustaría ser el Xabi Prieto de Osasuna, para mí este club lo es todo, no quiero vivir otra cosa”

El domingo ante el Numancia puede llegar a los 200 partidos con la camiseta de Osasuna un Roberto Torres que se enorgullece de vestir la camiseta del club

Javi Gómez / Iban Aguinaga - Miércoles, 16 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Pamplona - Cumple 200 partidos con la camiseta de Osasuna, ¿se lo imaginaba cuando empezó, allá por el 2011?

-Quizá no lo asimilo todavía. Nunca te imaginas que puedes entrar en la historia de Osasuna alcanzando ese número de partidos. Cuando empiezas eres un chaval que no piensa más allá del próximo partido y de disfrutar al máximo. Ahora lo ves desde otra perspectiva.

¿Cómo recuerda el día de su debut en Liga?

-Me veo otro totalmente diferente. Es algo que tardó en llegar ya que no debuté muy joven, me llegó la oportunidad con 22 años y después de cinco años en el Promesas. No es algo muy habitual, pero me pilló más maduro y me veía preparado en ese momento. Fue contra un equipo de mucho nivel con jugadores como Isco, Cazorla y en un estadio muy bonito que siempre me trae muy buenos recuerdos. Además era el cumpleaños de mi sobrina, casualidades de la vida. Un día bonito.

¿Cómo ha cambiado?

-Después de todo lo que ha pasado en Osasuna durante todos estos años creo que he madurado más rápido de lo que lo habría hecho en otras circunstancias. Ahora me veo más ajeno a todo lo que mueve el fútbol. Le doy importancia al fútbol pero no tanto al qué dirán. Antes terminaba un partido y siempre estaba atento a lo que pensaba la gente sobre mi actuación. Ahora ya no, ahora estoy con la conciencia tranquila por lo que he hecho. Pase lo que pase nunca me voy a esconder y es algo que considero como un valor que siempre tengo que tener en mi vida.

Le costó entrar, ¿le hubiese gustado que hubiese ido más rodado o le ha ayudado para crecer como jugador?

-Es una mezcla. Si desde el principio va todo rodado, mejor. La primera temporada fue muy dura, me costó. Venía de una buena dinámica en el Promesas, jugando todo y metiendo 16 goles. En la dinámica que estaba yo creo que habría respondido, pero no cambiaría nada del pasado de mi carrera, estoy muy feliz con él.

Y cuando estaba asentado, ocurre el descenso y todo el aluvión de noticias negativas...

-Me ayudó a madurar más rápidamente. Estaba jugando en Primera, con mi equipo e íbamos bien. De repente entramos en una dinámica malísima y descendimos. Al poco de eso, empiezan a salir noticias del club. Tú estás dentro y algunas no te sorprenden pero otras sí, y mucho. Se volvió todo peligroso con unas dudas tremendas. No sabíamos cuándo íbamos a empezar a entrenar, quién iba a ser el entrenador y, finalmente, acabas la temporada en Sabadell de la manera que lo hicimos. Después de un año tan duro, eso sirvió para madurar. Ese año le das la vuelta a todo. Piensas que a peor es imposible que vaya en todos los sentidos, deportivamente, económicamente, de manera individual y colectiva. Y eso nos hizo cambiar radicalmente de pensamiento y sabíamos que todo iba a ir a mejor.

Además, usted había heredado el dorsal de Puñal.

-Sí que escuché que me pesaba el 10. Tonterías. Siempre ha sido mi número favorito. El año anterior a retirarse le decía en broma a Patxi que a ver si se iba que me iba a quedar sin el número. Luego coincidió que cuando se retiró también mucha gente se marchó y me quedé de los primeros para elegir y no tuve ninguna duda. Es un orgullo llevar el número que ha portado una leyenda como Patxi Puñal, un ejemplo. Es algo que podré contar en el día de mañana.

¿Le gustaría igualarle?

-Alguna vez he echado número eh, pero no me salen para igualarlo ni aunque me retire con 50 años (se ríe). Me gustaría estar entre los cinco jugadores con más partidos de Osasuna y entre los 10 con más goles, que creo que eso sí que lo puedo conseguir. Más allá de las cifras yo disfruto cada día bajando a Tajonar. Lo más bonito que hay es entrenar allí y jugar en El Sadar. A mí no me gusta jugar el Bernabéu o en el Camp Nou, a mí me gusta jugar en El Sadar.

Ese nuevo dorsal vino, además, con un cambio de rol. Pasó de ser de los más jóvenes a de los más mayores.

-Fue complicado. De ser de los más pequeños a ser de los que toman ejemplo. Vino una oleada de chavales y vino una oleada de palos también. Cuando las cosas van mal siempre nos llevamos los palos los mismos. Pero me vino muy bien, ya que intenté ser un ejemplo para los más pequeños y eso me hizo ser mejor jugador.

Luego llegó la temporada del ascenso y ¿el mejor Roberto Torres?

-Sí. Mi mejor rendimiento fue esa temporada. Disfruté tanto en lo colectivo como en lo individual, pero me quedó la espinita de no haber estado bien al final con el tema del pubis, que es cuando fue lo más bonito. Es una espinita que tengo ahí clavada, no haber podido ayudar más en losplay off pero por suerte todo acabó bien. Es un año que rendí muy bien. Hice 12 goles y di 12 asistencias, unos números muy buenos que tal vez no valoré en su momento. Fue todo perfecto.

Ese año, Martín, dijo muchas veces aquello de que usted era el mejor jugador de la categoría.

-Hay que conocer a Enrique. Quiero pensar que lo pensaba de verdad (se ríe), pero él juega mucho con el estado anímico. Él sabe que si un jugador está contento rinde mejor. Estaré eternamente agradecido a Enrique, me lo ha dado todo. No sé si hice méritos para ser el mejor de Segunda, pero sí que estuve a buen nivel.

Y por último, la temporada del descenso y esta, ambas bastante complicadas.

-Ha sido la cara y la cruz, del equipo y mía. El año pasado se hizo muy largo. Empezamos mal, luego echaron a Enrique cuando nadie nos lo esperábamos y pasamos de algo muy cercano, en familia, a que hubiese demasiadas dudas y a cosas que acabaron por empeorar aún más la temporada. El llegar a final de temporada con pocas opciones fue muy duro. Pero bueno, un año más de Osasuna en Primera. Esta temporada también ha sido duro. Tenemos argumentos para estar más arriba y no se ha conseguido durante la temporada, pero el que sube el primero y sube el tercero, ascienden igualmente. Vamos a pelear la opción de subir en la promoción y estoy conseguido de que la vamos a conseguir.

Doscientos partidos después, ¿Roberto se siente valorado?

-Bueno... sinceramente... a medias. Como club, sí. Siempre me he sentido arropado y me han demostrado su confianza. También yo he hecho por el club y por tener esa confianza. La gente no sé hasta que punto es justa conmigo. Yo siempre he dicho que o me odian o les encanto. Mi manera de jugar tal vez es difícil de entender aquí. Pero yo me lo dejo todo, nadie me puede decir que soy un jeta o que me paseo por el campo. A veces salen las cosas mejor o peor, pero siempre lo doy todo y por eso tengo la conciencia tranquila. Creo que la gente a veces es poco justa. Hay personas que tienen una idea de mí y no la van a cambiar. Y no entiendo el porqué. Doscientos partidos en Osasuna creo que demuestran lo que significa este club para mí, que es mucho más que para otros que se han tirado del barco. Creo que sería suficiente para que me respetaran de otra manera. Por eso se podría decir que es un tema que me fastidia.

Habla de la masa social.

-Sí. En su momento nos tuvimos que bajar el sueldo y salió de nosotros. A su vez el club luego me ha devuelto esa confianza y esa ayuda cuando el club lo necesitaba. Es más la masa social, pero sí que es verdad que tampoco quiero generalizar, que me siento apoyado por muchas personas y cuando, por ejemplo, un niño me ve y sonríe al conocerme es algo muy grande. Así que me siento muy feliz con la afición de Osasuna.

¿Qué es para usted Osasuna?

-Todo. No he vivido otra cosa que sea Osasuna. Y tampoco quiero. Ojalá pueda ser el Xabi Prieto de Osasuna. Para mí, jugar aquí lo es todo. Quiero que siga pasando todo como hasta ahora, que volvamos a Primera y que volvamos a los buenos días.

¿Cree que Oier y usted han sido blanco de las críticas en estos años tan complicados?

-Nos ha tocado llevarnos los palos. Es una de las espinas que tengo clavadas, que siempre estamos en la boca de algunos. Cuando perdemos parece que solo jugamos Oier y yo. Y eso mosquea y cabrea. Y muchas veces me han dado ganas de decir “pero bueno, ¿qué pasa aquí?”. Me parece surrealista. Tanto Oier como yo somos dos jugadores que siempre que nos han pedido ayuda, hemos estado los primeros, cuando hay que dar la cara, también;pero luego cuando las cosas van bien pocos se acuerdan y, lo que me fastidia, es que cuando van mal rápidamente hablan de nosotros dos. Ese sentido es el que me mosquea, me parece superinjusto. No lo entiendo. Y ojo, que cuando nuestro rendimiento no es bueno, somos los primeros autocríticos e intentamos darle la vuelta.

Usted es voz autorizada para hablar sobre el club, ¿cómo lo ve ahora mismo?

-La palabra es bien. Osasuna ha estado al borde del abismo. Dicen que estuvimos cerca de desaparecer, pero yo creo que aunque hubiésemos bajado no habría ocurrido ya que Osasuna es muy importante. Eso sí, el asunto se habría puesto feo, pero ahora el club está bien. El ascenso fue una bendición ya que fue una inyección de dinero para el club y de moral para nosotros, para Pamplona y para Navarra. Fue tan necesario y a la vez tan inesperado. Tal vez por eso salió el año pasado así, a lo mejor el club no estaba preparado para competir en Primera tan rápido. Hace poco salieron cifras de que este año va a volver a haber beneficio económico. Hay que seguir por ese camino, sin perder la cabeza, y ojalá llegue un ascenso que permita otra inyección económica al club para volver a ser lo que hemos sido.

Ya sabe que siempre hay debate con el tema de la cantera, ¿usted qué opina?

-Me da un poco pena. En el once de este año hemos estado Oier y yo, a veces Unai, ultimamente Kike Barja, Miguel (Flaño) está jugando ahora y Javi (Flaño) ha tenido minutos hace unas semanas. El año del ascenso había 8 ó 9 y en ese sentido se ha perdido un poco. Pero es evidente que cada temporada es un mundo y Diego no ha venido a echarse piedras contra su tejado y ha decidido que tenía que jugar el que veía más preparado. Es una pena, pero se ha dado así. Tal vez en verano habrá que pararse a pensar. Javi y Miguel acaban contrato y son dos jugadores muy relevantes en la historia de Osasuna. Como De las Cuevas, al que considero de casa por la cantidad de años que lleva aquí. Tiene que volver David, Aitor, Olavide...así que puede ser un nuevo Osasuna. ¡Ojalá renueven a los Flaño y a De las Cuevas! Son jugadores con una trayectoria que también hay que valorar. Todavía tienen años de fútbol y hay más cosas que importan más que jugar 40 partidos. Hay gente que juega 20 y aporta más que otro que lo hace el doble. No quiero meter presión eh, pero es mi opinión. También viene gente de abajo pisando fuerte. Javi Martínez está en selecciones inferiores, Miguel Díaz...ha sido un año complicado también para el Promesas. Habrá que ver en verano quién está preparado.

Por lo que se ve, usted es un futbolista que se preocupa por el estado de su club...

-Claro que me preocupa. Yo no entreno rápido y me voy. Si algo soy es comprometido. Me debo a un escudo y encima estoy en mi casa. Osasuna no es mi trabajo, es mi equipo. Me preocupa el presente, pero también el futuro. Por eso ver que ahora está bien el club es algo que te alegra. En ese sentido, creo que los de dentro debemos ayudar en los que podamos, aunque sin meternos donde no debemos. Lo de fuera ya lo harán los que lo tienen que hacer, que lo están haciendo bien.

Imagínese en el 2020, año del centenario, en el equipo titular... ¿qué le parece?

-Ojalá. Sería precioso subir este año y mantenermos para el centenario. Y lo sería ya que llegaríamos con un club sólido y económicamente consolidado. Sería (puff) precioso.

Por último, ¿quiere seguir ligado a Osasuna cuando acabe su carrera como jugador?

-Sí. Siempre me ha gustado ser entrenador. Últimamente se me están quitando las ganas viendo las horas que meten (se ríe). Pero sí, no veo más allá de Osasuna y si en el día de mañana puedo seguir en el club en algún puesto sería precioso.