Ejecutados siete miembros de la secta autora de los ataques con gas sarín

El gurú Shoko Asahara y sus seguidores mataron a 27 personas en decenas de crímenes, el peor de ellos en el metro de Tokio

Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

tokio - Japón vivió ayer un momento de catarsis con la ejecución del fundador de la secta Verdad Suprema, Shoko Asahara, y seis de sus seguidores, artífices del peor atentado terrorista de Japón, los ataques con gas sarín en el metro de Tokio en 1995.

El ajusticiamiento de los siete miembros del culto, que tuvo lugar en cuatro ciudades del archipiélago (Tokio, Osaka, Hiroshima y Fukuoka), trajo alivio a las víctimas pero inquietud a las autoridades, que han reforzado la seguridad por temor a posibles represalias de sus seguidores más acérrimos.

El carismático gurú de 63 años, cuyo nombre real era Chizuo Matsumoto, fue ejecutado en la capital japonesa por ahorcamiento, el método de ejecución que establece la ley nipona, por el asesinato de 27 personas en más de una decena de crímenes atroces.

Los otros ejecutados fueron Yoshihiro Inoue (48 años), Tomomitsu Niimi (54), Tomomasa Nakagawa (55), Kiyohide Hayakawa (68), Masami Tsuchiya (53) y Seiichi Endo (58), según el Ministerio de Justicia.

Todos eran lugartenientes cercanos a Asahara y considerados los cerebros detrás de la mayoría de los crímenes de la organización.

De ellos, solo Niimi participó activamente en el ataque al metro, en su caso como conductor para facilitar la huida de uno de los cinco miembros que depositaron y perforaron los paquetes de sarín en los vagones del suburbano en hora punta matinal del 20 de marzo de 1995.

Un total de 13 personas fallecieron, decenas quedaron en estado vegetativo y 6.300 resultaron intoxicadas en los ataques en Tokio.

Las imágenes de los equipos de emergencia atendiendo sobre las carreteras a los miles de afectados y el caos en un país con una de las tasas de criminalidad más bajas del mundo (en 2017 se registró un récord mínimo de 915.111 delitos) dieron la vuelta al mundo.

“Me siento aliviada”, dijo Kiyoe Iwata, cuya hija fue una de las víctimas, en unas declaraciones a la cadena pública NHK. - María Roldán