“Creo que he tenido mucha suerte;podría haber sido mucho peor”

Eder Sanz Díaz, vecino de Sarriguren de 38 años, fue corneado en el glúteo en la cuesta de Santo Domingo

Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

pamplona - “Ha ocurrido todo muy rápido pero, dentro de lo que cabe, he tenido mucha suerte;podría haber sido mucho peor”. Así describía ayer el navarro Eder Sanz Díaz el encontronazo que sufrió ayer, en la cuesta de Santo Domingo, con uno de los morlacos que protagonizaron el primer encierro de San Fermín.

El vecino de Sarriguren, de 38 años, fue embestido por el animal, que le propició una cornada de 6 centímetros en el glúteo, cuando intentaba arrimarse a la pared derecha de la cuesta. “La verdad es que no recuerdo mucho de ese momento”, decía ayer, tras ser operado en el Complejo Hospitalario de Navarra, donde deberá permanecer ingresado. De lo que sí se acuerda este navarro es de la “gran cantidad de gente” que había, la cual se fue “frenando poco a poco. Me he arrimado a la pared y ha sido ahí cuando el toro me ha cogido y me ha levantado por los aires”, comentaba Sanz, para añadir que cuando estaba por el aire lo único en lo que podía pensar era en protegerse la cabeza “y no tener una lesión mayor”.

Respecto a la cornada, este corredor, que también es sastre de toreros, destacó haber sentido “un golpe fuerte en la cadera. Ha sido como si un martillo me diera fuerte sobre el hueso”, señaló, para añadir: “Es parecido a cuando te caes de la bicicleta y te das un buen golpe”. Por eso, no fue realmente consciente de la herida que el animal le había causado en el glúteo hasta que fue a enfermería. “Me quedé parado, tranquilo, y después fui a enfermería por mi propio pie”, apuntó. “Los navarros no nos caemos, nos tiramos -bromeaba-. Aunque me escocía la herida, y cada vez me iba doliendo un poco más, sabía que tenía que ir a la enfermería, y no me costó ir solo”.

Eder Sanz ha sido durante muchos años un corredor habitual de los encierros de San Fermín, aunque en los últimos años era una costumbre que había dejado de lado. “Pero, claro, cuando te pica el gusanillo... no puedes evitarlo”, admitía. Ahora, el vecino de Sarriguren no tiene claro si volverá a correr o no. “Es una decisión muy personal que ahora mismo no sabría tomar”, dijo, mientras se reía al admitir que no sabía si estas fiestas correría otra vez. “Es algo sobre lo que todavía no he pensado”, finalizaba. - A.R./A.B./M.P.