El progreso y los políticos

Por Javier Orcajada del Castillo - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Es innegable que el mundo progresa en todos los sentidos. Crece la esperanza de vida. Hay un sentido natural de la solidaridad humana. El de libertad está profundamente arraigado en especial en la juventud. Los sistemas sociales para la protección de los mayores, de los niños o a los que les carecen de medios es una conquista. Pero hay una excepción que está generalizada: la percepción de la ciudadanía respecto al nivel intelectual de los políticos: ha retrocedido en el último siglo. Sólo hay que analizar cómo la sociedad asume que la corrupción es un fenómeno natural, como puede ser la erupción de los volcanes, que no tiene solución. La percepción sobre la capacidad intelectual de los políticos ha descendido a cotas tan bajas, que se les cita para hacer bromas sobre su honradez o como ejemplo del nivel de mediocridad al que pueden descender quienes han sido elegidos democráticamente por la población para representarles. Que Trump haya resultado democráticamente elegido presidente debería ser humillante para los gringos. Que Pepegrillo o Berlusconi se hayan convertido en las opciones mayoritarias en Italia para formar gobierno suena a película de Victorio de Sica. Que un corrupto, cínico y torpe como Rajoy haya sido líder de España debería ser para valorarle como cómico por los errores que comete en sus apariciones en los medios. Que Hitler fuera elegido democráticamente Führer y que provocara la Segunda Guerra Mundial está aun pendiente de explicación por los sociólogos. Que Franco se rebelase contra la República en una guerra en la que murieron varios millones, una dictadura de cuarenta años y que muriera en la cama rodeado de sumisos pelotas debería ser humillante para los españoles. Y que los hijos de los que se enriquecieron ayudando a Franco a ganar la “Cruzada” hayan diseñado la Transición redactando la Constitución decretando la amnistía de todos los verdugos. Que se suspenda el 155, un estado de excepción encubierto y que al morir Franco los herederos se convirtieran en demócratas de toda la vida y accedieran con todos los honores a los salones del mundo civilizado occidental haciendo algunas reformas superficiales para disimular el origen espurio de todos estos que ahora nos dirigen, todos ellos son los que pervierten la humanidad con mentiras provocando guerras para enriquecerse. Son minoría, pero deciden sobre miles de millones de gente sencilla que sólo aspira a supervivir en esta selva en la que esos políticos perversos han convertidos este planeta.