Mesa de Redacción

Que el ritmo no pare

Por Víctor Goñi - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

no hay fiesta sin predisposición al mejor ánimo basada en estímulos emocionales y sensoriales, profusos en el caso de los Sanfermines. Y como quien canta su mal espanta y al que bien baila poco son le basta, la música se erige en el sostén del jolgorio y en el lenguaje universal que unifica en un todo jaranero a los congregados por San Fermín. Así como estas fiestas podrían perfectamente transitar con alcohol al por menor y gastronomía también más moderada sin menoscabo de su esencia, no cabe concebirlas sin armonía, melodía y polifonía. Cómo imaginar unas peñas sin charanga, los gigantes sin gaitas, la procesión sin la jota, las dianas sin La Pamplonesa, la tarde de toros sin La chica ye-yé, los bares en silencio o todo sin rancheras, en particular las que suenan desde el balcón del Muthiko sobre la masa enardecida en la Estafeta. Que no pare por tanto la música y parabienes a sus intérpretes, pero también una súplica a las instituciones para que el programa de las que se dicen las mejores fiestas del mundo incluya alguna actuación de mayor postín a un coste razonable mediante fórmulas de financiación imaginativas. La música popular y la de vanguardia se complementan y ese maridaje contribuiría a prestigiar los Sanfermines, confiriéndoles una impronta aún más internacional y un sello de modernidad.