Joe distler, un pamplonica con aires de la gran manzana

El escritor neoyorquino es coronado como el Guiri del Año 2018 El galardón cuenta por primera vez con apoyo del Ayuntamiento

Bea Ciordia Iban Aguinaga - Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - Si no fuera por su marcado acento neoyorquino, nadie adivinaría que Joe Distler (Brooklyn, 1945) creció a miles de kilómetros de las calles de Pamplona, “las más bonitas de todo el mundo” según el escritor y profesor de literatura estadounidense, que ayer fue coronado como el Guiri del Año 2018 por la empresa Katuki Saguyaki, que lleva 15 años organizando este homenaje.

“No tengo palabras para expresar la emoción que siento al recibir este premio. ¡Estoy mucho más nervioso que cuando corría delante de los toros”, confesó Distler poco antes de comenzar el acto, el cual contó con la presencia de Mikel Urmeneta, fundador de Katuki Saguyaki;Maider Beloki, concejala de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Pamplona;miembros de la familia Idoate, padrinos del premio;y algunos de los guiris que fueron galardonados en ediciones anteriores.

Por primera vez, la entrega del galardón tuvo lugar en el Palacio del Condestable, donde Distler recibió una figura conmemorativa de la fachada de la casa consistorial. Los asistentes al acto pudieron disfrutar, además, de un aperitivo muy especial a cargo de Iñaki Andradas, cocinero del restaurante Baserriberri.

“El sitio es precioso y demuestra que el Ayuntamiento tiene verdadero interés en lo que hacemos. Ojalá consigamos que esto se convierta en una celebración más de las fiestas”, deseó Urmeneta, que decidió organizar estos premios para eliminar la connotación negativa de la palabra guiri.

La concejala Beloki, por su parte, alabó la divertida iniciativa de Katuki Saguyaki: “Llevábamos tiempo queriendo ofrecer apoyo institucional a esta iniciativa, y ese día por fin ha llegado. Los extranjeros son un pilar esencial de los Sanfermines y han permitido su internacionalización”.

Distler, de hecho, no se ha perdido ni un solo encierro en los últimos 50 años. “Pamplona me ha regalado momentos únicos, amigos eternos y muchísima fiesta. ¡Soy yo quien debería premiar a la ciudad!”, confesó.

“Ni siquiera en los Sanfermines de 1978, marcados por la tragedia de la muerte de Germán Rodríguez a manos de la Policía, dejé de hacer el recorrido. El primer día caminé completamente solo entre el vallado, pero después cientos de personas se unieron a mi ritual”, añadió el neoyorquino, que actualmente reside en París.

La historia de amor entre Pamplona y Distler comenzó en 1968, año en el que el escritor comenzó a leer el libro The swords of Spain (Las espadas de España), de Robert Daley. “Las imágenes de los corredores esquivando los cuernos de los toros me fascinaron. Odiaba mi rutina diaria en el metro de Nueva York, por lo que decidí venir a Pamplona para vivir las fiestas desde dentro. ¡Y desde entonces nunca me las pierdo!”, exclamó, con una enorme sonrisa, el profesor estadounidense, quien, sin embargo, se considera “pamplonica al 100%” en cuanto se viste de blanco y se ata el pañuelo rojo al cuello.

“Esta ciudad es como una máquina del tiempo para mí: siempre que vengo me reúno con mis amigos y celebramos la vida como si el reloj se hubiera congelado”, contó Distler.