Feria del Toro | Apunte crítico

Salvados por la campana

Por Patxi Arrizabalaga - Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Serie colegial de los ochenta, con tal título narraba las peripecias de unos muchachos que se metían en problemas, de los cuáles parecía imposible que pudieran salir. Pero, la fortuna y diversos sucesos de última hora hacían que se libraran de la quema. Ese, en pocas frases podía ser el relato de la corrida del día.

Ver por la mañana la cámara lenta que nos ofrece la televisión pública en el encierro, un espectáculo único corriendo esos cuatro negros y el castaño por la calle de la Estafeta, daba alegría al más incrédulo. Perfectamente se veían unas hechuras dignas de una plaza de Champions. Unas encornaduras que hacían quebrar la carrera del más valiente. Todo parecía predestinado a que este año sí. Este era el bueno. No había excusas. Ya no había banderilleros korrikolaris, dispuestos a darles más carreras que la refrescante de la matina. Ya no eran desconocidos, o de segunda fila que no terminan de cuajar los toros como supuestamente lo hacen las figuras. Ese medio toro que en manos de los astros del escalafón se convierte a ojos de públicos enardecidos en toros de vacas. Todo dispuesto así, se rifaban los capitalistas para sacar hasta al mayoral a hombros.

Llegaban con el lote tres de primera línea y , como es preceptivo, salían los toros uno a uno y por su orden de lidia. Y el primero no vale. Manso, blando. El siguiente será. Y tampoco sirve. Generosamente dos suspensos altos. No hay que hacer sangre. Y sale el tercero, y esto ya empieza a ser una debacle. El Escojeperra no puede. Debe estar castrado. O como dicen ahora con peculiar lenguaje familiar usado para perros, esterilizado. Hasta ahora el peor toro de los Sanfermines en curso. Seis animales en el lote. Los seis abiertos, es decir, de diferentes sementales. ¿ Qué hacemos? Porque si los tres tienen el mismo padre vas a casa y le das matarile antes de que esto se convierta en una sangría de difícil solución. Pero a diferencia de otros días que el comienzo ha sido prometedor y luego ha ido cuesta abajo la tarde, hoy sale el del bocata y lo cambia. Ese melocotón que tanto gustaba al veedor de la casa y que entra en el lote termina siendo mejor que el aburrevacas de Beziers. Luego Perera hace el mejor toreo con el mejor de la tarde. Y remata Simón, bastante pobre toda la tarde en efectismo, con cogida al primer piso incluida. Y la gente ya ha salido de otra manera. Algunos se quejaban de la presidencia y su negativa al excesivo premio que el pueblo reclamaba para el tercero de la terna. Mantengo la opinión de que hoy no se ha dado buena corrida en conjunto. Sé que la de Madrid de esta casa fue buena. Y la de otros lares serán mejores este verano. Pero jugamos en la cuerda floja, y alguna vez se va romper del todo, y ni la sabiduría y visión del ganadero que eleva la nota de sus toros en cualquier conversación podrá ser.