Feria del Toro | La crónica

Roca, de aseo en aseo

El peruano corta tres orejas, sale a hombros por la Puerta del Encierro y pone en evidencia a toreros y presidencias anteriores
Discreta corrida de Cuvillo
Ferrera, clase
Ginés Marín, sin suerte

Por Manuel Sagüés - Jueves, 12 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

PAMPLONA - Roca Rey triunfó con fuerza y se llevó la, por ahora, única Puerta Grande del Encierro con méritos incontestables. Pero su puesta en escena y logros de ayer con la agradable y discreta corrida de Núñez del Cuvillo van mucho más allá. Tanto en la función del día, de la que se escribe, como en todo lo que llevamos del serial sanferminero. Quizá, también llega su superioridad a todo el escalafón.

El espigado diestro peruano limpia con una inapelable impronta, plena de raza, valor, solemnidad y eficacia, cualquier tipo de gustos, dudas, estilos, opiniones, desvaríes, calificaciones, opiniones, críticas...

Su superioridad le da todo un baño al resto. Ya solo queda la duda de si podrá mañana con la raza y guapura de Cayetano. La cuestión no es moco de pavo.

Tras la corrida de Cuvillo y con perspectiva, acabas sumando notas y calificativos al sudamericano y los vas restando del los demás. A saber. Ferrera, que es un torerazo de indudable interés y estética, con treinta cornadas y mil batallas ganadas, un señor maestro, queda a la baja toreando con Roca. Como si el peruano llegara con la fregona a limpiar y terminara sacando maquinaria y herramientas para sustituir los inodoros y urinarios de lugar. ¡Qué tiazo!

Estuvo bien la presidencia en amarrarse a una sola oreja para Roca tras pasaportar a Cordobés, a la postre el mejor toro de la tarde. En días anteriores, igual le dan hasta el rabo. Con el capote a la espalda acongojó con tanto ajuste como brillantez, replicando con superioridad a Ginés Marín. Y con la muleta, desde el inicio de rodillas y la fulminante estocada final, manufacturó una faena completa con tal dominio que a los más puristas y tiquismiquis se le quedaban en blanco sus hipotálamos. El jabonero Tramposo que hacía quinto, preferido por el conocedor de la casa ganadera andaluza, cumplió con los vaticinios de justeza de fuerza, pero buena clase. Fue el otro toro de la tarde al que Roca Rey le endosó otra faena de menos a más con un temple y facilidad asombrosa por ambos pitones. Y recetó otra estocada hasta la mano, en viaje corto y con una seguridad pasmosa. Se veía claro con un toro bravo, vaciado y entregado. La cosa es que Roca Rey se agranda sobre sus interminables remos y unas cualidades que parecen de magia innata. Y ello provoca un eclipse tan poderoso que los compañeros de reparto se empequeñecen.

Ferrera pudo cortar una oreja del potable primero, Juncoso, si no llega a marrar con el estoque de muerte tras una faena de templado clasicismo y bella personalidad. Su academicismo, algunas veces huero de profundidades, también lo esgrimió ante el manejable cuarto, Gavilán. Volvió a emborronar la faena con la espada. Su ambición está a años luz de la de Roca Rey. Rebobinando, las maneras de Ferrera, como el año pasado, son para el recuerdo de una magnífica época de madurez.

Ginés Marín, otro joven torerazo, ya se empequeñeció ante Roca Rey con el capote. Y topó con el peor lote, sin duda, de la tarde. Voluntad sin opciones. Hoy repite ele extremeño;suerte. Resumen: se masculló con respeto que Roca hubiera metido la espada y hubiera cortado las orejas del lote de Ferrera. Y que también hubiera resucitado a los toros de Ginés Marín.

los toros

Núñez del Cuvillo. Seis toros de Núñez de Cuvillo. Correctos de presentación. Sin excesos. Buenos y con clase en la muleta el lote de Roca Rey (2º y 5º). Manejable el lote de Ferrera (1º y 4º), les faltó transmisión. Suspenso por flojo y escasos de casta el lote de Marín.

los toreros

Ferrera. Dos pinchazos, estocada caída y descabello (ovación tras aviso). En el 4º, estocada corta atravesada (ovación tras aviso).

Roca Rey. Estocada (oreja y petición de la segunda). En el quinto, estocada (dos orejas).

Ginés Marín. Estocada atravesada y descabello (silencio). En el sexto, tres pinchazos, estocada caída y descabello (silencio).

las gradas

Presidencia. Bien a cargo de Gabriel Viedma, asesorado por Juan I. Ganuza y María Resano.

Incidencias. Lleno. Agradable. En el 2º, problemas con un caballo del tiro. Bien Equigarce.