El juez manda a prisión al hombre que mató al padre de su novia en San Jorge

"Le golpeó repetidamente en la cabeza con los puños, pies y muy posiblemente un martillo", afirma el instructor - Moisés Fernández habría limpiado la herramienta usada en el crimen

Jesús Morales - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

PAMPLONA - El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona decretó ayer el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza por un delito de homicidio o asesinato del pamplonés Moisés Fernández Chando, de 38 años, como autor de la muerte del padre de su novia, Juan Vázquez Cabral, de 60, ocurrido el pasado domingo en una vivienda del barrio de San Jorge. “Le golpeó repetidamente en la cabeza con los puños, los pies y muy posiblemente un martillo de los usados para fracturar los cristales de los vehículos”, señala el magistrado en el auto de prisión dictado ayer por la tarde, a instancias del Ministerio Fiscal y tras la comparecencia del detenido.

A la vista de las diligencias policiales y judiciales practicadas hasta el momento, el juez Fermín Otamendi, que ayer también levantó el secreto de sumario, considera que “existen indicios racionales” de que Moisés Fernández Chando, entre las 13.00 y las 14.00 horas del día 5 de agosto de 2018, acudió al domicilio de Juan Vázquez Cabral, situado en la calle Santa Vicenta María, número 38-1º A, de Pamplona, padre de su pareja sentimental, donde se produjo un enfrentamiento entre ambos varones. Previamente, vecinos que residen en el inmueble escucharon al autor del crimen discutir con su novia, a la que había amenazado con matar a su padre si decidía terminar la relación, y también la habría agredido, según la declaración prestada por ella misma ante la Policía Nacional.

En el curso de la disputa entre la víctima y el detenido, este “le golpeó repetidamente en la cabeza con los puños, los pies y muy posiblemente un martillo de los usados para fracturar los cristales de los vehículos, causándole unas gravísimas lesiones consistentes en un traumatismo craneofacial masivo con gravísimo destrozo de la cara que le provocó una hemorragia cerebral que le causó la muerte”, apunta el juez en el auto de prisión.

Tras ello, prosigue el magistrado, el investigado “arrastró el cadáver desde el piso de la víctima hasta el ascensor del inmueble, bajando seguidamente hasta el garaje comunitario, arrastrando el cuerpo hasta un vehículo de su propiedad aparcado en allí, presuntamente con intención de deshacerse del cadáver, dejando éste al lado del vehículo que pensaba utilizar y volviendo sobre sus pasos para intentar limpiar los restos de sangre que el cadáver había dejado en el piso donde ocurrieron los hechos y en las zonas comunes por donde éste fue arrastrado”.

Según la versión del propio inculpado, su intención era trasladar a la víctima a un hospital porque no fue consciente de que hubiera fallecido, pero no consiguió arrancar la furgoneta Mercedes Vito, y se dirigió a la vivienda a por las llaves de un turismo marca BMW. Ni el juez ni los investigadores conceden ninguna credibilidad al testimonio del autor de crimen.

SE REFUGIÓ AL LLEGAR LA POLICÍA Tras la llegada de una patrulla de la Policía Municipal, alertada por unos vecinos que habían visto las manchas de sangre en el ascensor, el detenido se refugió en su domicilio, situado en el piso 5º B del mismo edificio, donde permaneció más de seis horas. Cuando se constató que se encontraba solo y que no tenía intención de abandonarlo, agentes de los GEO de la Policía Nacional accedieron por la fuerza a su interior y lo detuvieron sin que opusiera resistencia.

El juez destaca que, sin perjuicio de que restan por realizar múltiples análisis que permitirán un mayor esclarecimiento de los hechos y una mejor calificación de estos, “los hechos han quedado indiciariamente acreditados a través de las diligencias practicadas hasta la fecha, singularmente la de levantamiento del cadáver e inspección ocular del piso donde residía la víctima, efectuadas el mismo día, y la de reconstrucción de los hechos, realizada al día siguiente”.

En esta última diligencia, indica el magistrado, Moisés Fernández Chando “reconoció la autoría de la muerte de Juan Vázquez Cabral mediante múltiples golpes en la cabeza, lo que concuerda totalmente con los resultados provisionales de la autopsia del cadáver, que presentaba unos gravísimos destrozos faciales que sólo se pueden causar con golpes sumamente violentos y repetidos, sin que pueda descartarse el uso de algún tipo de elemento contundente, como por ejemplo el martillo que se encontró en el lugar de los hechos y que, según un primer análisis de la Policía Científica, tendría restos de sangre en sus dos extremos a pesar de haber sido aparentemente limpiado antes de realizarse la inspección ocular en la que fue recogido”.