Un adiós con dedicatoria final

La despedida de la Comparsa emocionó un año más al público estellés
El acto acabó con una felicitación a la Banda de Música por sus 25 años y con la entrega de un obsequio

R. Usúa - Viernes, 10 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

estella-lizarra - Aunque no figura en el programa oficial de actos, la despedida de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos en la plaza de los Fueros es para muchos estelleses uno de los momentos más especiales de las fiestas y el único en el que se pueden ver juntas a las ocho figuras, las antiguas y las nuevas, que datan del año 1988. Y ayer volvió a quedar patente que es un momento muy señalado, con cientos y cientos de personas congregadas con tiempo de antelación para ver esos últimos bailes del año.

Alrededor de las 13.15 del mediodía (por supuesto, no hay hora fija para el comienzo), los gigantes y cabezudos llegaron a la plaza de los Fueros acompañados de la Banda de Música, encargada de poner el sonido.

En total, durante los cerca de cuarenta minutos que duró el espectáculo -hasta casi las dos de la tarde-, se interpretaron nueve piezas, comenzando con valses de sobra conocidos para el público de la ciudad del Ega, como El Puru,Belmecher, Nagusia, Alkaburua y El huevo.

Les siguió, en este orden, la jota Bailan los Gigantes, a la que se sumaron varias parejas de dantzaris de Ibai Ega, siguiendo con dos valses más, El Pajarico y El Maya y, cómo no, acabando con el Baile de la Era. Eso sí, una versión novedosa, que ya se estrenó el año pasado con instrumentación de Ángel Briz Lazcoz y que fue muy aplaudida.

Una vez finalizada la actuación, los miembros de la Comparsa se giraron hacia el escenario, girando también las figuras, y le cantaron el Cumpleaños feliza la Banda de Música, que, como se recordará, celebra en este 2018 las bodas de plata de su debut. Así mismo, el presidente de la Comparsa, Sergio Azpilicueta, subió al estrado para entregar un obsequio al director, Isaac Irimia, y a la presidenta, Verónica Sanz, en medio de los aplausos del público. Era una teja de gran tamaño con el gigante Juan de Labrit impreso y una dedicatoria: A la Banda de Estella-Lizarra con motivo de su 25 aniversario. Felicidades, Zorionak,y la fecha de ayer.

Irimia, que ha vivido sus primeras fiestas como director de la banda tras muchos años como un músico más, comentaba ayer que le encanta la despedida de los gigantes. “Es uno de los actos más bonitos de las fiestas, por lo que significa para mí, que es mucho, y porque es muy plástico, tiene mucho color”, indicó.

Así mismo, aseguró estar exhausto por todo el esfuerzo realizado en los últimos días y también en las semanas previas de preparación. “Aunque estoy muerto, tengo muy pocas ganas de que se acaben las fiestas. Han sido muy buenas, cansadas, pero también emocionantes”, finalizó.

Una vez concluido el acto en la plaza, dio comienzo el último pasacalles del año de la Comparsa hasta finalizar en la casa consistorial despidiéndose ya hasta 2019.