Medio ambiente y entidades locales suman fuerzas para recuperar los daños del incendio de Tafalla de 2016

El siniestro, que se inició por una colilla cerca de esta localidad, calcinó 3.538 hectáreas en la Zona Media
Dos años después, los trabajos de restauración empiezan a dar sus frutos, aunque van para largo
Tragsa y el voluntariado también han colaborado

Txus Iribarren / Javier Bergasa - Sábado, 25 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Pamplona - El Departamento de Administración Local, Desarrollo Rural y Medio Ambiente, las entidades locales de los pueblos afectados y voluntarios han sumado fuerzas este año para trabajar en la recuperación de los daños que el gran incendio desatado justo un día como hoy hace dos años causó en más de 3.500 hectáreas. Afectó sobre todo a los términos de Añorbe, Artajona, Barásoain, Garínoain, Pueyo y Tafalla. Diferentes líneas de financiación públicas y la implicación de colectivos también están siendo claves en labores de repoblación, limpieza, restauración.... ¿El resultado? A primera vista y gracias al efecto de una primavera muy húmeda el verde ha vuelto a brotar en muchas zonas. Sin embargo, desde un análisis más técnico realizado desde la sección de Gestión de la Comarca de la Zona Media y Ribera se reconoce que la tarea es dura y a largo plazo especialmente en materia de arbolado, corroborando las primeras predicciones lanzadas el año pasado desde el departamento que hablaban de 25 años para recuperar la imagen inicial de este espacio, nunca libre de un posible nuevo siniestro por su latitud, características y factores humanos.

En una primera fase de repoblación se plantaron 63.500 ejemplares de flora autóctona en 70 hectáreas además de una larga serie de trabajos de limpieza, reparaciones de terreno y pistas (3.790 metros), subastas de madera afectada...., con una financiación pública que viene desde diferentes fuentes (locales, autonómicas y estatales) y convocatorias. Sin embargo, Elena Baeza Oliva, jefa de la citada sección, considera que es complicado dar un dato del porcentaje de superficie ya recuperada o de fondos invertidos ya que la iniciativas son variadas.

“Cuando se produce un incendio de estas dimensiones (fue el más grande de los últimos 30 años) primero se acometen las restauraciones más urgentes (las primeras, ejecutadas por la empresa pública estatal Tragsa) , y luego se abordan las actuaciones a medio y largo plazo. En este capítulo entran lo que pueden ser repoblaciones, recuperación de pastizales, reposición de arbolado...”, explica Baeza.

Los trabajos avanzan a buen ritmo con diferentes modalidades y protagonistas (aunque la iniciativa de promoción corre a cargo del Ayuntamientos elevando propuestas por términos, el peso gestor lo lleva el Gobierno) lo que unido a una primavera especialmente lluviosa han generado una foto que visualmente puede resultar engañosa ya que predomina la hierba verde donde antes había superficie calcinada, algo que es positivo pero que no debe ocultar que la recuperación de los que es el arbolado puede durar muchos años por su ritmo de crecimiento lento: “60, 70 o incluso 80 años”, apuntan. Dentro de este apartado se han realizado actuaciones singulares como la dirigida a mantener un quejigo de Garínoain catalogado como monumento natural y que fue salvado de las llamas gracias a una rápida intervención de un grupo de voluntarios. Precisamente tanto estos colectivos como otras entidades del tejido social y educativo de la zona están siendo también claves en la recuperación de los daños y en la prevención de nuevos incendios.