Meteoritos

Maravillas

Por Carlos Pérez Conde - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

La marcha atrás, método insatisfactorio e inseguro. También en política. Aunque se trate de evitar, el ambiente queda preñado de conflictos y tensiones. Abortarlos es casi imposible. Más aún en tiempo de gestación electoral. Ridículo cum laude del Gobierno de Barkos. Sin paliativos. Espectacular operativo policial para el desalojo del gaztetxe Maravillas. Estudiado, planificado, coordinado. Entre una Policía Foral con consejera enchufada por Bildu y una Nacional con Delegado gubernativo socialista. No por madrugador sorpresivo. Asalto al fortín, identificación y detención de resistentes, represión del apoyo externo, cierre de un perímetro de seguridad, colapso funcional para vecinos y comerciantes. Después, kalejira de los okupas con consentimiento policial limitado. Al final del día, jornada de puertas abiertas: reapertura del gaztetxe. El último policía había dejado un insólito precinto: “Pasen sin llamar”. Todo baldío. Grotesco. En cuestión de horas, el Gobierno presentó ante el juzgado una solicitud de “suspensión cautelar de la orden de desalojo”. Al juez se le debió quedar la misma cara de gilipollas que a los policías. “Ante la gravedad de la situación”. Una exageración dramática tras una reacción juvenil comedida y previsible, aunque altisonante en las palabras: revolución vs cambio. La publicista portavoz Solana en su versión más histriónica. Con un toque de cinismo: la suspensión, “fórmula mejor” para darse tiempo en el desarrollo del Instituto de la Memoria. Un embrión fecundado en el laboratorio in vitro de la improvisación política. El titular del Juzgado competente optó por el archivo de toda la causa. Al apreciar “tolerancia” del propietario, decae la posible comisión de un delito. Lo que ha decaído es la seriedad y solidez del Ejecutivo de Barkos en la toma de decisiones. También la esperanza social en gestores políticos con fundamentos. No así la riña entre los socios principales del cuatripartito. Obscena.