COMPARTIR PARA PODER VIVIR

“Tienes que plantearte si valoras más ahorrar o tu independencia”

Leire Martínez acaba de alquilar un piso que compartirá con una amiga ante la imposibilidad de vivir sola

Joana Lizarraga - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Pamplona - Con un contrato temporal que no le aporta estabilidad económica, pero con gran prioridad por independizarse, Leire Martínez, pamplonesa de 26 años, firmó hace unos días un contrato de alquiler por un año en el Casco Viejo de la capital navarra.

Después de un mes a la ‘caza’ de un inmueble que cumpliera con las necesidades de Leire y su futura compañera de piso, estas dos jóvenes han arrendado una vivienda de 50 metros cuadrados que cuenta con dos habitaciones, dos baños, una cocina y un pequeño salón. “El precio y el tiempo en el que encuentres algo depende de la flexibilidad de zona que tengas”, según afirmó Leire, y es que ellas tenían la mira fijada “en lo Viejo sí o sí”.

Además del obstáculo de que “en la mayoría de pisos de dos habitaciones una está muy bien y la otra es un cuchitril”, hizo que les costara encontrar un inmueble que se adecuara a lo que pedían, el mayor problema que se les presentó fue el de unos alquileres cada vez mas altos.

Según los datos de diversas plataformas inmobiliarias on line, la mayoría de pisos que se alquilan en el Casco Viejo de Pamplona mantienen unos precios que oscilan entre 600 y 700 euros mensuales.

A pesar de estar dispuestas a pagar unos 300-400 euros cada una, Leire y su compañera de piso quisieron apretar un poco su presupuesto: “Intentamos bajar el precio pero la casera nos dijo que, a pesar de que le habíamos causado buena impresión y quería alquilarnos la casa a nosotras, si no podíamos permitirnos pagar los 650 euros que pedía, lo haría cualquier otro de los 50 solicitantes que tenía a la espera”, explicó Leire. Concretamente, el piso que estas dos jóvenes han arrendado recibió 20 solicitudes la primera hora que salió en alquiler.

sin opción a comprar Por su parte, Leire se emancipó con 22 años, cuando empezó a tener unos ingresos “más o menos estables”, y lo hizo con su antigua pareja, que ya se había independizado antes que ella.

Una vez fuera de casa, Leire aseguró que se le haría “muy difícil” volver con su familia: “Llega un momento en el que tienes que plantearte si valoras más ahorrar mientras vives con tus padres o emanciparte y estar un poco con el agua al cuello, y yo valoro más mi independencia”, afirmó con rotundidad. Entre el alquiler, los gastos del inmueble y “el vivir”, Leire se queda sin dinero que poder ahorrar: “El dinero que me queda se va en cenar algún día por ahí o tomar algo”, confesó.

Las futuras compañeras de piso comentaron la situación de una amiga en común que “tiene unos ingresos fijos y está ahorrando para comprarse una casa directamente”. Por lo que a Leire respecta, le gustaría tener la oportunidad de tener un inmueble en propiedad si tuviera una estabilidad económica que se lo permitiera. Sin embargo, explicó que su contrato temporal puede ser “pan para hoy y hambre para mañana”: “Con mis ingresos es inviable plantearme cualquier opción que no sea compartir piso”, aseguró.

“Con los sueldos que tenemos los jóvenes es imposible comprar. Con 20 años la gente busca independizarse y vivir de alquiler con los amigos, pero a los 30 valoras el poder vivir solo en tu propia casa”, concluyó Leire. - J. Lizarraga