El hombre de la voz de plata

Por Javier Escorzo - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

CONCIERTO DE GUADIANA &LOS MELLIS

Fecha: 25/08/2018. Lugar: Hotel Tres Reyes. Incidencias: Sala llena. Público respetuoso y participativo que disfrutó del espectáculo del cantaor extremeño, titulado De plata las herraduras. Antonio Suárez Salazar, voz. Carlos de Jacoba, guitarra. Los Mellis (Antonio y Manuel Montes), voces y palmas.

Según van avanzando las jornadas del Flamenco on Fire, uno no puede más que seguir asombrándose de la enorme cantidad de actos que alberga, así como de su calidad y variedad. Poco se puede añadir sobre la magnitud de los artistas que nos están visitando durante esta semana, mucho de ellos de fama internacional. E igualmente destacable es la variedad de los registros que abarca el festival;si el viernes asistimos a la transgresora performance de La Tremendita, que entendía el flamenco con bajos eléctricos, batería y sintetizadores, el sábado, sobre el mismo escenario, nos deleitamos con el arte más tradicional y ortodoxo de Antonio Suárez Salazar, cantaor oriundo de Badajoz conocido artísticamente como Guadiana que, como suele suceder, proviene de una familia de artistas (es miembro de la saga cantaora extremeña de los Porrina, primo de La Negra y de Juan Salazar).

Le presentaron puntualmente y dijeron de él que era un “cantaor de cantaores”, haciendo alusión a la influencia que ejerce sobre otros

flamencos más jóvenes. Con un “Cuando el río suena, Guadiana canta”, le conminaron a subir al escenario, cosa que hizo de inmediato, ataviado con un traje gris y acompañado por un guitarrista, que no era otro que Carlos de Jacoba, joven promesa de Motril. Saludó El Guadiana, deseó a todos “salud y libertad”, se sentó y comenzó a cantar. El público, inicialmente en respetuoso silencio, le lanzaba oles que se transformaron en estruendosos aplausos al término de la primera canción, con el Guadiana levantado y saludando al respetable.

“Vamos ahora con unos cantes mineros”, dijo antes de que el guitarrista ejecutara una larga y hermosa introducción. Carlos cantó con solemnidad y hondura, a la manera tradicional de la tierra extremeña que le vio nacer. Quiso dedicar sus jaleos al tío Pepe, Tomatito y el resto de amigos que se encontraban presenciando su actuación. Salieron entonces los Mellis para acompañarle en las palmas y el cante. Se trata de una pareja de gemelos onubense que, en sus inicios, fue apadrinada por Arcángel. En la siguiente canción tuvieron el protagonismo que sin duda merecen, pues él Guadiana, haciendo honor a su nombre, desapareció del escenario, dejándoles solos junto a Carlos de Jacoba, a quien acompañaron con palmas en la exhibición de toque gitano que este último realizó.

Siguieron por tangos con un reaparecido Antonio. El público se fue animando y participando con aplausos y jaleos mientras arriba, sobre el escenario, los artistas interactuaban con la voz y las palmas, encargándose el Guadiana de las partes principales y tomándole el relevo los Mellis con distintas codas. El ambiente festivo que se había instalado en la sala creció con las bulerías con las que terminaron.

Pero lo mejor llegó en los bises, cuando el Guadiana invitó a sus amigos a que subieran al escenario. Tomatito cogió la guitarra y el resto se arrancó con una auténtica juerga flamenca que nadie de los allí presentes olvidará en mucho tiempo.