La otra crónica

Errores y castigos

Por Javi Gómez - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Osasuna se reunió de nuevo con su parroquia tras los meses de verano y lo hizo demostrando que el equipo avanza, pero tampoco excesivamente rápido y, mientras tanto, ve como errores individuales acaban penalizando en el resultado final. Lo mejor, la mejoría evidente con respecto al primer partido;lo peor, llevar solamente un punto de los primeros seis. Allá está junio, esto es muy largo pero Osasuna tiene que empezar a sumar, lo merezca o no, de tres en tres.

El equipo que presentó ayer Arrasate tuvo ya las variantes de los dos fichajes de más relumbrón. Juan Villar y Rubén García dejaron destellos de lo que son capaces. El primero tiene mucha capacidad de llegada desde segunda línea y eso es algo que en el sistema de Arrasate se antoja como fundamental. Por su parte, Rubén García ha demostrado que puede marcar la diferencial entre líneas y eso que no lleva ni una semana pisando el césped navarro.

Juan volvió a demostrar que cada vez tiene más poso y salvó al equipo en los primeros minutos. Además, cada vez está más suelto por arriba y parece que ahora mismo debería de estar por delante de Rubén hasta que cambien las cosas.

Colectivamente, el grupo comenzó a dejar ver cosas de las que habla Arrasate, como la presión alta o intentar que la mayoría de cosas pasen en campo ajeno. Todavía fue durante espacios de tiempo limitados, pero por lo menos ya se empezaron a ver cosas de lo que quiere el técnico.

Pero en esta categoría, más allá de hacer cosas bien, lo que hay que evitar son los errores. Ayer, David García cometió dos faltas en el medio del campo que, especialmente la segunda, eran evitables. La expulsión del navarro cambió radicalmente el encuentro y, aunque Villar aprovechó el perfecto balón que puso el guante de Iñigo Pérez para adelantar al equipo, castigó a su equipo a sufrir con diez durante casi toda la segunda mitad. También es verdad que el canterano tiene que salir fuera de zona por dos perdidas en zona peligrosa en la banda izquierda, por lo que la responsabilidad, aunque él mismo sepa que no hizo bien, es compartida.

Y eso, y más estando en pretemporada, desgasta una barbaridad. Así pues, el equipo deja un sabor agridulce, ya se empiezan a ver cosas, pero los resultados están lejos de ser los deseados. Junio está muy lejos, pero los puntos cuentan igual ahora que dentro de siete meses.

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