“No tengo espinas clavadas, me voy feliz, con la conciencia tranquila y volveré para vivir aquí”

de la bella se despidió ayer de la real para firmar dos años con las palmas

Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Alberto de la Bella ya es historia en la Real. El catalán no saltó al terreno de juego ayer en Zubieta y mientras sus compañeros se ejercitaban, se anunció que dejaba el club. Pocos minutos después Las Palmas confirmaba que el lateral era nuevo jugador amarillo por dos temporadas, con una tercera opcional. Jokin Aperribay tuvo el detalle de arropar al jugador en su despedida: “Estamos aquí para anunciar que Alberto se va y que tanto a Markel como a él les queremos dar la insignia de oro y brillantes en un acto que tendrá lugar en el palco. Sois dos jugadores que habéis vivido con nosotros estos diez años, que han sido magníficos”.

En una sala de prensa abarrotada por medios, jugadores, cuerpo técnico y trabajadores, De la Bella se mostró muy emocionado, aunque sereno y contenido, siempre con un saber estar admirable: “Yo quiero agradecerte también”, le dijo al presidente. “He disfrutado mucho desde que llegué en 2009. Fíjate dónde estaba el club, dónde estaba yo también. El crecimiento que hemos llevado de la mano ha sido muy bueno y la verdad es que me habéis ayudado a formarme como persona. He formado a mi familia también aquí. Me voy muy contento porque creo que lo he dado todo. Se acaba una etapa pero voy a seguir disfrutando del fútbol. Voy en busca de nuevos retos. Quiero dar las gracias a todos mis compañeros. Muchos no están, pero los que están aquí son grandes amigos y decirles que tengan un buen año. A todos desearles toda la suerte del mundo. Al staff médico, al técnico y a la afición, que en estos últimos días me han mostrado mucho cariño y yo se lo agradezco. Me he sentido muy querido. Me voy feliz de verdad”.

Sus últimas horas no han sido fáciles, porque le han invitado a marcharse, pese a que luego le han dado la carta de libertad: “Antes de las vacaciones desde el club me comentan que igual iba a ser difícil jugar. Yo tengo todo el verano para valorar qué quiero hacer. Mi primera intención es estar aquí en pretemporada, conocer al entrenador y a partir de ahí valorar. Pero hemos llegado a un momento en que iba a ser incómodo para mí, para el club también y me ha salido la oportunidad de alargar mi carrera dos o tres años. Pienso que es un buen destino. Dándole vueltas a todo y con las facilidades que me ha puesto Jokin, se han dado las circunstancias para que tome la decisión y estoy muy contento. No me gusta estar por estar, no hubiera disfrutado”.

El mejor legado que deja es que la afición le considera un canterano más. “Me he sentido muy respetado, me han mostrado ese cariño en el día a día, en la calle, cuando volví de Grecia, cuando me fui y en todos estos años no hay un día en el que no he sentido ese cariño, y a partir de ahí quiero dar las gracias. Yo sí que me he sentido como un canterano porque, aunque no haya pasado por categorías inferiores, he crecido con una generación de futbolistas que han progresado juntos y yo me he pegado a ellos y me han mostrado todos los valores que les han enseñado aquí. No soy vasco, no soy de aquí, pero me siento muy identificado y en el futuro seguro que vivo por aquí y espero volver al club, ahí te la dejo”, bromeó con Aperribay.

Su único lamento fue no jugar en el nuevo Anoeta: “Me da pena no estrenarlo, seguro que es muy bonito. Pero vendré como aficionado y estaré animando seguro. He jugado muchos partidos, tengo grandes recuerdos para siempre que los voy a llevar conmigo. No tengo nada dentro, he dado todo siempre y no tengo ninguna espina clavada. Me voy con la conciencia muy tranquila”.

También tuvo palabras para sus compañeros: “Les tengo mucho cariño. Me he sentido muy respetado por ellos también. Me han tenido para lo que necesitaban. Con Kevin, que compartimos posición, hemos hablado mucho, yo le he intentado ayudar a crecer, lo está haciendo y lo va a seguir haciendo y con los demás también. Se agradece mucho que estén , aquí tienen un gran amigo”

Su fichaje está más que amortizado: “Venía del Sevilla Atlético, recién descendido. Era el año del centenario. Llevaban dos años en Segunda, se dio todo para ascender y a partir de ahí empezó el crecimiento en el club. Fui renovando las siguientes temporadas, llegamos a jugar en Champions y todos los años han servido para progresar. A nivel familiar conocí a mi mujer, mis hijos han nacido aquí... Mis mejores momentos fueron el ascenso y el año de la Champions, con la previa ante el Olympique”. - M. R.