Flamenco

Broche de Oro

Por Javier Escorzo - Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Concierto de el cigala

Fecha: 26/08/2018. Lugar: Baluarte. Incidencias: Sala llena, entradas agotadas. Último de los grandes conciertos celebrados en Baluarte dentro de esta edición del Flamenco on Fire. El Cigala se presentó en dos formatos: primero, más flamenco, con dos guitarristas, palmeros y cajón, y después, más escorado hacia las sonorizadas latinas, con piano y contrabajo. Las dos fueron disfrutadas, aunque las mayores ovaciones las cosechó con la segunda parte.

Llegó el momento de clausurar los conciertos del Baluarte del Flamenco on Fire 2018, y el cierre no pudo ser más brillante, con la esperada actuación de Diego El Cigala, uno de los nombres más importantes y mediáticos del flamenco en los últimos lustros. La expectación era máxima y, como era de esperar, las entradas se agotaron. La sala principal del Baluarte lucía su mejor aspecto cuando comenzó la presentación del concierto, en la que se felicitó a la organización, al público y a la ciudad por consolidar un festival como este, posiblemente la cita flamenca más relevante de todo el país.

Inmediatamente después se apagaron las luces y salieron los músicos, que templaron sus instrumentos y comenzaron a tocar con virtuosismo. A los pocos segundos, su música quedó acallada por el estruendo de los aplausos: efectivamente, El Cigala estaba haciendo su aparición. Se sentó en una silla al frente del escenario, lugar que no abandonaría en ningún momento, y abrió con una canción en la que mencionaba a Amaro, la que fue su mujer durante más de veinticinco años, fallecida en 2015.

Durante la primer parte del recital, el repertorio estuvo más centrado en el flamenco más puro y el artista estuvo concentrado, acompañando su voz con esporádicas palmas o repiqueteando los dedos sobre una mesa que tenía al lado. En ese tramo estuvo acompañado por palmeros y dos guitarristas, Diego Del Morao y Juan José Suárez Paquete. Llegó a quedarse solo con ellos cuando se retiraron los palmeros, junto a quienes interpretó una canción, para dejar posteriormente solo a Del Morao, que, junto a los palmeros y el cajón, impartió una clase magistral recorriendo velozmente las cuerdas de su guitarra y ganándose a la audiencia.

Vino después una parte intermedia en la que, aún con instrumentación flamenca, comenzaron a interpretar los temas de manera menos purista. Sonaron entonces Canción de las simples cosas, popularizada por Mercedes Sosa, y el tango Nostalgias.

Entonces se produjo un cambio en los instrumentos: se retiraron los palmeros y los guitarristas y fueron sustituidos por piano y contrabajo, que trajeron consigo la cara más conocida del madrileño, la que mostró junto a Bebo Valdés en aquel inolvidable Lágrimas negras de 2003. En cuanto se escucharon las primeras notas del piano, arreciaron los aplausos. La primera canción en sonar fue Si te contara, monumental jazz latino que se fue acelerando en su parte final hasta desembocar en una auténtica salsa, género frecuentado por Diego en su última entrega discográfica y que cosechó la mayor ovación de la velada. Parecido desarrollo imprimieron a Corazón loco y Soledad, en la que Mikel Urmeneta dibujó in situ un cartel ayudado por unas gafas de realidad virtual;el público pudo ver el resultado en una pantalla trasera. En la última canción subió Tomatito a tocar la guitarra con ellos, con el público puesto en pie para despedirse de los artistas y de esta histórica edición del festival.

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