Hemos de poner de nuestra parte

Por Luis Beguiristain - Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Todos hemos de poner de nuestra parte. ¿Qué sentido tendría ahora el ponernos a discutir si le podemos llamar apocalipsis o de otra manera? A todos nos ha llegado por sorpresa un cambio que sobrepasa a todo lo imaginado. Si hubo una gran catástrofe hace unos doce mil años y se hundió la Atlántida... dejémoslo como hipótesis. Platón habla en Critias y Timeo acerca de eso. Aquello, en un suponer, habría supuesto un renacer en la humanidad, pero afectando a las personas según la cultura de entonces. En cambio, lo que hoy nos ha venido nos afecta según una cultura avanzada e inteligente. Las viejas ideas se desmoronan. Hemos de ponernos las pilas para hacer un cambio mental a nivel social. Por poner algún ejemplo. Los pueblos y ciudades siguen haciendo tantos días de fiestas o más que antes de empezar esta crisis. Con los argumentos de favorecer la hostelería y la cultura del ocio, se destina mucho dinero público. No nos damos cuenta que querer estar de fiestas y moviéndonos de un sitio a otro es demorar o no admitir y reconocer lo grave del asunto. Como un niño que se tapa los ojos ante algo extraño o que le asusta. Si dijésemos: “Vamos a reducir las fiestas a la mitad de días, y ese dinero que se ahorra lo destinamos a tantas necesidades graves que están surgiendo nuevas”, eso tendría dos efectos. Por un lado, el económico, y por el otro, el hecho de que la gente, al sacrificar algo, va tomando conciencia de la gravedad en este cambio general. ¿No decimos que Navarra va a la cabeza en algunas cosas? Sería bueno empezar a dar ejemplo en esto también. Otro ejemplo, el ecce homo. Basta ver un error en ese tipo de cosas, y unos quieren comercializarlo, atrayendo gente por una cosa tan simple. Otros no recapacitan a la hora de destinar todo el dinero público que haga falta para repararlo. Al final, nos olvidamos del sentido simbólico que transmite la obra en sí misma, el reflejo de un hombre que sufre persecución por hablar de lo que cree, y nos quedamos con el ídolo dibujado. Para mí, cultura es el símbolo en sí mismo. Y no, el medir el cuadro por la cantidad de dinero que pueda valer. Y pasando a otro ángulo de vista. Estamos en la cultura de reprimir. Enfocar la máxima atención en lo negativo y el morbo. Queremos que todo se arregle con multas, actuaciones policiales y juicios. Yo no digo que eso no sea necesario. Lo que digo es que debemos enfocar el problema desde la visión más positiva, concienciarnos en cómo cambiar la mentalidad para prevenirlo y evitarlo en el futuro, en todo lo que se pueda. Algo muy raro le pasa al planeta. Se dijo en algunos círculos que iba a subir la tasa vibratoria que afecta al ser humano, por llamarlo de alguna manera. Y esto ya ha llegado. Tendremos que estudiar qué es eso que se llama amor, y que lo hemos desplazado o reducido a la búsqueda de las emociones fuertes de todo tipo y las relaciones sentimentales de pareja y familia. La palabra amor va mucho más allá que todo eso, y casi siempre conlleva o requiere de un sacrificio, en unos más pequeño y en otros más grande. Deberíamos meditar en todo esto.