Regantes navarros y riojanos y Asafre reclaman a la CHE una limpieza del Ebro

Exigen al Gobierno de España que se ejecuten los 7 millones de euros contemplados en los Presupuestos Generales del Estado
Se muestran críticos con el Foro del Ebro y el Plan Ebro Resilience

Mikel Arilla - Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

MIlagro - La limpieza urgente del río y una mayor implicación de las administraciones. Son las demandas de alrededor de una docena de comunidades de regantes tanto navarras como riojanas, sindicatos de riego de la Ribera del Ebro, y la Asociación de Afectados por las Riadas del Ebro (Asafre), una entidad principalmente compuesta por diferentes asociaciones y colectivos procedentes de Aragón. Estas peticiones van especialmente dirigidas a las administraciones públicas y a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y fueron expuestas ayer en un encuentro celebrado en la localidad de Milagro.

El lugar no fue escogido al azar, sino para reivindicar, según las palabras de Javier Pérez López-Bailo, secretario de los sindicatos de riego del municipio, “el peso de la industria agroalimentaria en la Ribera del Ebro”. Un peso que en la localidad ribera se ejemplifica contando las decenas de empresas dedicadas al sector. “Los ríos no dejan de ser parte fundamental de la industria y su mantenimiento es muy importante”, añadió. Pero la reivindicación también tuvo un componente sociológico, ya que Alfonso Barreras, presidente de Asafre, también alertó sobre las “consecuencias” que tienen las pérdidas económicas debido a las riadas en términos de despoblación.

Tanto Asafre como los sindicatos de riegos navarros, que desde hace seis meses aproximadamente han “aunado fuerzas”, centraron sus peticiones en la necesidad de retirar la suciedad del Ebro y sus afluentes. Aseguraron basarse en estudios encargados a “técnicos competentes” y que muestran que con un presupuesto estimado de 7 millones de euros y planificando en un periodo de 4 o 5 años, sería posible acometer un dragado en el Ebro a su paso por La Rioja, Navarra y Aragón. “Cuesta la mitad que los daños de una riada y además tendríamos el río limpio”, señaló Pérez.

Responsabilidad Asimismo trasladaron los datos de otro informe recientemente encargado por Asafre en el que se cifran los daños de la última riada del Ebro, la de este 2018, en unos 80 millones de euros. “Según ese cálculo, y contando con que en los últimos 40 años hemos sufrido 11 avenidas, no sería descabellado cifrar las pérdidas desde hace décadas en unos 1.000 millones de euros, a lo que hay que sumar la pérdida de valor patrimonial en las tierras de los agricultores”, señaló el secretario de los sindicatos de riego de Milagro.

Asafre y sindicatos de riego inciden en la idea de que, tras las riadas, nadie acaba asumiendo la responsabilidad de los daños, en una clara referencia a las administraciones públicas y a la CHE. Pérez nombró otro estudio, encargado a un ingeniero conocedor del control de inundaciones en el río Ebro, en el que se analizaba la actuación de la mano del hombre en el Arga durante los años 60. Según Pérez, se produjo un arrastre de grava que acabó en el Ebro y que este río no puede llevar consigo corriente abajo debido a que no tiene tanta pendiente. “Según este estudio, el lecho del río ha crecido casi un metro y por tanto el caudal de evacuación es menor. SI esa intervención fue de la administración, es a esta a quien corresponde la responsabilidad de restituir el daño. Lo mismo ocurre con la CHE, contra la que hay sentencias por falta de cumplimiento”, detalló.

Partida de PPGE Otra de las reivindicaciones radicó en la petición al Gobierno de España de que la partida de 7 millones de euros para limpieza de los ríos que están contemplados en los Presupuestos Generales del Estado se ejecuten y se mantengan en un futuro. “Corremos el riesgo de que pase el tiempo, se olvide y no se haga nada”, reclamaron tanto Barreras como Pérez, quienes insistieron en que la respuesta de las administraciones ante sus peticiones y propuestas solía ser “el silencio” y argumentaron que la “voluntad política” es el elemento que falta en la gestión de las inundaciones de los ríos. “De la riada de este año todavía no se ha zanjado nada. No se han terminado de reconstruir las motas y existe inquietud”, añadió Barreras.

A ese respecto, Pérez trasladó el sentir crítico de los sindicatos de riego con el Foro del Ebro, al que los agricultores se sumaron “con ilusión” hace tres años, pero cuya utilidad ponen en duda. Concretamente, consideran que muchas de las reivindicaciones desoídas en ese foro se han incluido ahora en el Plan Ebro Resiliance, proyecto en fase de redacción que estaría financiado con fondos europeos en caso de aprobarse. “Es un plan que requiere del consenso entre Navarra, La Rioja, Aragón, la CHE y el Ministerio de Transición Ecológica. En una sola reunión se han puesto de acuerdo. Aparecen las propuestas de los técnicos, se hace una especie de trabajo para hacer ver que las validamos y en compensación se incluyen nuestras propuestas de dragado con el matiz de que son aportadas por las comunidades. Entonces, ¿para qué ha servido el Foro del Ebro?”, se preguntó Pérez .