Prisión sin fianza para el vecino de Huarte acusado de matar a su mujer

Artem Balyuk, de 41 años y con dos antecedentes por maltrato, reconoce que agredió el sábado a Natalya B., de 38, que murió el lunes
El procesado alega que la víctima se cayó en el baño tras discutir

Enrique Conde / Javier Bergasa - Miércoles, 29 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

huarte - Hacia las 16.30 horas del pasado sábado los vecinos de Huarte se vieron sobresaltados por la presencia de vehículos policiales y de emergencias en torno al portal número 3 de la calle Zarrondoa. Allí, en el 4ºA -un domicilio en el que convivía un matrimonio ucraniano y la madre de él desde hace año y medio- se había producido un trágico suceso que presentaba muchas incógnitas de inicio. De dicho piso fue evacuada en una situación crítica Natalia Balyuk, de 38 años, una mujer con un delicado estado de salud y que presentaba numerosos traumatismos por todo el cuerpo, muchos de ellos en la cabeza y en la espalda. Fue encontrada inconsciente por el equipo sanitario que acudió al domicilio, tras haber avisado el presunto agresor a SOS Navarra de que su mujer se había caído en el baño.

El domicilio había sido previamente limpiado por la suegra de la víctima, según observó luego la Policía Foral, lo que despertó las primeras sospechas. Además, tanto esta mujer como su hijo, Artem Balyuk, de 41 años, y marido de la víctima, no presentaban un estado de excesiva agitación habida cuenta de la gravedad de lo ocurrido y se mostraron serenos ante la presencia policial. Tras ser entubada y evacuada de urgencia en ambulancia al CHN, Natalya Balyuk terminó falleciendo a los 38 años en la tarde del pasado lunes tras dos días en la UCI. Ayer mismo, su marido declaró durante una larga y poco fluida comparecencia ante el juez de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Aoiz quien, tras escucharle y a la vista de los informes policiales, antecedentes que le constan, informes forenses (dos dictámenes que corroboran la versión de los hechos ofrecida parcialmente por el acusado y que refieren lesiones tanto en ella como en él en los brazos y puños, así como la relación de causalidad entre la conducta del investigado como causa y las lesiones de la víctima como consecuencia) y declaraciones contradictorias que había ofrecido el acusado respecto a las de su propia madre, decidió enviarle a prisión provisional, comunicada y sin fianza, tal y como lo solicitó el Ministerio Fiscal, investigado por un delito de homicidio y otro de maltrato.

RIESGO DE FUGA POR SER CAMIONERO A la hora de adoptar la decisión, el juez también tuvo en cuenta la gravedad de los hechos y la labor profesional del acusado como chófer de transporte de mercancías lo que suponía que se incrementara un eventual riesgo de fuga por su conocimiento del transporte terrestre y de la movilidad por el continente europeo. A partir de ahora, la autopsia que se le practicará al cuerpo sin vida de Natalya Balyuk resultará la prueba capital para poder confirmar los primeros indicios, que refieren sin duda una probable situación de malos tratos en el ámbito familiar. Algunas vecinas relatan además un estado muy precario de salud y de abandono en la víctima, que no había sido acompañada ni por su marido ni por su suegra a Servicios Sociales o al centro de salud desde que residen en Huarte hace año y medio.

ANTECEDENTES de maltrato Según relata el auto judicial, el investigado posee dos antecedentes policiales por un delito de maltrato sobre la que era su mujer, tal y como demuestra un informe de la Policía Local de Ansoáin tras presentar una denuncia en la Guardia Civil en 2015 (denuncia que no fue ratificada por la víctima, como suele ocurrir en los casos más graves) y el atestado de la Policía Foral. La agresión del sábado que terminó ocasionando la muerte de Natalya Balyuk se produjo en un lapso temporal todavía indeterminado, pero en todo caso, entre las 4.30 de la madrugada y las 16.30 (cuando se produce la alerta al 112) en el piso familiar de Huarte.

En su declaración ante los investigadores de la Policía Foral el acusado reconoció haber agredido de manera reiterada a la víctima tras mantener una “acalorada discusión”. El instructor narra que el acusado propinó “con sus puños” una repetida “serie de golpes” en numerosas partes del cuerpo a ella, “algunos de ellos en la cabeza”. En este punto, el juez incide en que la mujer presentaba un delicado estado de salud y que en esos momentos se encontraba igualmente en situación de embriaguez;y tales golpes dieron como resultado que la víctima perdiera primeramente la consciencia y finalmente falleciera el lunes pese a la asistencia sanitaria”.

El juez recuerda que la investigación se encuentra en una fase embrionaria, pendiente del esclarecimiento de buena parte de las circunstancias, pero que “las contradicciones mostradas por el investigado y su madre durante el avance de las diligencias y el afán de esta última por proceder a la limpieza de la escena del presunto delito momentos después de producirse los hechos, empujan a creer igualmente que, de no adoptarse la medida de prisión provisional, se podría destruir por el investigado, por sí o con el auxilio de su madre, vestigios o indicios relevantes que permitan esclarecer las circunstancias en las que se perpetraron los hechos, así como el grado de participación de cada uno en los mismos”.