Un reglamento para el área de Participación Ciudadana

Los espacios comunitarios o el análisis del tejido social, las líneas estratégicas

Mikel Bernués Javier Bergasa - Miércoles, 29 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - Dice su nuevo responsable que se trata del área más pequeña del Consistorio en cuanto a medios y personal. Pero su tamaño es inversamente proporcional al número de críticas que ha recibido por parte de la oposición, incluido el recurso contra la lista de contratación de sus técnicos, explicó ayer Mikel Armendáriz, cuarto edil al frente de Participación Ciudadana y Empoderamiento Social en esta legislatura.

Como también es una de las apuestas firmes del gobierno del cambio (se creó desde cero), Armendáriz y el nuevo director del Área Antso Fernández dieron a conocer ayer las líneas estratégicas para los próximos 10 meses, “en los que tenemos que consolidar el área y clarificar sus objetivos. Los proyectos deben aterrizar y ser factibles y reconocibles, y debemos devolver a la ciudadanía el tiempo invertido”. Todo con el objetivo de “convertir el área en un instrumento al servicio de la ciudadanía y de las distintas áreas del Ayuntamiento. Debe ser una herramienta facilitadora e impulsora de procesos, pero sin condicionarlos”, añadió.

Con esa intención se pone en marcha un Reglamento de Participación, “el marco jurídico que englobe el conjunto de mecanismos y canales que respondan a los anhelos de la ciudadanía, y que sitúe a Pamplona en la vanguardia de este tipo de reglamentos a nivel del Estado”, detalló Fernández sobre un reglamento cuyo borrador estará listo en octubre y que aspira a convertirse en “una herramienta útil que sirva para resolver y facilitar una mayor implicación de la ciudadanía”, concretó Antso.

También quieren culminar -el reglamento establecerá esos mecanismos de colaboración público-social- aquellos procesos abiertos que consolidan espacios comunitarios: Antzara en Mendillorri, Plazara en Redín y Cruzat o Salesianas en la Txantrea.

mapeo del tejido social Otra de las líneas de trabajo se centra en el proyecto Iruñategi, que consiste en un análisis del tejido social de Pamplona, un mapeo para ofrecer una fotografía real de los recursos y agentes de cada barrio de la ciudad. La elaboración de una guía de evaluación de los procesos participativos o un nuevo enfoque para los foros de barrio, que continúan el próximo curso, figuran entre las líneas estratégicas del área en esta nueva andadura. Quedan 10 meses por delante.