mostra de venecia

Damien Chazelle deja frío al público de Venecia con su historia sobre Neil Armstrong

Ryan Gosling en un fotograma de ‘First Man’.
Ryan Gosling, Claire Foy y Damien Chazelle, protagonistas y director de ‘First Man’, ayer en Venecia.

Ryan Gosling y Claire Foy protagonizan la película que inauguró la Mostra

“Presidir el jurado es una experiencia única porque sabes que le vas a cambiar la vida a alguien”

Alicia García de Francisco / Claudio Onorati (Efe) - Jueves, 30 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

venecia - El realizador Damien Chazelle y el actor Ryan Gosling llegaron a la Mostra como las estrellas del filme First Man, que narra la llegada del hombre a la Luna, pero no se cumplieron las expectativas sobre un filme en el que es Claire Foy la que más destaca.

Una historia íntima sobre Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, y también una narración sobre la épica que supuso aquella misión del Apolo XI y de todos los problemas que hubo en el camino para dar ese gran paso para la humanidad, como reconoció ayer Chazelle en rueda de prensa. “Personalmente, y como cualquiera de mi generación, he crecido con las imágenes icónicas de la llegada del hombre a la Luna”, resaltó el realizador que con este filme compite por el León de Oro y además inauguró ayer oficialmente la 75 Mostra de Venecia, como ya hizo hace dos años con La La Land. La investigación de todo el proceso que permitió a Armstrong (Ryan Gosling) y a Buzz Aldrin (Corey Stoll) ser los primeros en pasearse por la Luna hicieron crecer en Chazelle la fascinación que ya sentía por la historia. Y fue precisamente el poder mostrar todo lo que los astronautas tuvieron que pasar para llegar hasta allí, el “enorme trabajo” que supuso, lo que le convenció para hacer esta película. Algo muy claro en un filme que se recrea en los detalles de las naves que usaron los astronautas, primeros las Gemini y luego las Apolo, hasta que en el Apolo XI por fin llegaron a su objetivo, impulsado por la rivalidad de Estados Unidos y Rusia en la carrera espacial, como refleja First Man.

Naves mucho más pequeñas que las actuales, en las que apenas cabían los astronautas, y construidas con medios mucho más precarios de lo que cabría suponer por la hazaña que lograron, algo en lo que Chazelle se fijó cuando de niño visitó museos y que quiso contar en su película. Nada que ver “con las actuales, en las que los astronautas viven y trabajan”, explicó el realizador, para quien fue muy importante que el filme reflejara esa claustrofobia que sentían los astronautas cuando estaban dentro de las cápsulas, un realismo al que también contribuyó el que usaran trajes originales y hasta un casco de Neil Armstrong.

el antihéroe Detalles que suponen lo más interesante de un filme que quiere huir de la imagen de héroe que le impusieron a Neil Armstrong tras llegar a la Luna y que estaba muy lejos de la realidad. “Neil era extraordinariamente humilde, intentaba que el foco no estuviera en él, hacía entender que él era solo la punta del iceberg. No creo que Neil se considerara como un héroe americano y por eso hemos querido mostrar al verdadero Neil, como persona y como individuo”, señaló Ryan Gosling. Y para construir ese Neil humano y real, Gosling tuvo más ayuda que nunca antes en su carrera, como reconoció en la rueda de prensa. Por parte de los hijos del astronauta, de su exmujer Janet, amigos de la infancia o su hermana. Además, la NASA abrió sus instalaciones al equipo. El actor también tuvo palabras de elogio para sus compañeros de reparto, entre los que están Foy, Jason Clarke, Ciaran Hinds o Kyle Chandler, al apuntar la importancia de “trabajar con grandes actores que te ayudan a crear los personajes”. Un personaje para el que Gosling tuvo que prepararse a fondo, incluyendo aprender a pilotar.

Además...

Redgrave, crítica con Europa. Con su infancia como desplazada de la II Guerra Mundial en la memoria, la actriz británica Vanessa Redgrave arremetió ayer desde Venecia contra los gobiernos europeos por ignorar la realidad del mundo y el drama de los refugiados. La Mostra 2018 ha galardonado la dilatada trayectoria de la actriz, con una lista de decenas de títulos que ahora ha coronado como directora del documental Sea Sorrow (2017), sobre los inmigrantes que se aventuran a cruzar el Mediterráneo. Una situación, la de las personas que huyen de la guerra o del hambre, que ella misma sufrió cuando solo era una niña, por lo que se muerde la lengua “para no blasfemar”, según reconoció durante la rueda de prensa por el reconocimiento. “Siento rabia dentro”, reconoció, adusta y pausada. Su crítica va dirigida hacia los gobiernos de Europa, a los que acusa de haber “perdido toda comprensión de la realidad en el mundo y en sus países (...) Por lo tanto, no pueden pensar en la realidad de ser prófugo, de ser una mujer que pierde a su hijo en el mar”, lamentó.

La tortura, un problema universal. La tortura y la injusticia son problemas universales aunque afecten a una sola persona y eso es lo que quiere demostrar el filme Sulla mia pelle, basado en un polémico caso que convulsionó a la sociedad italiana y que se presentó en la sección Horizontes de la Mostra. Ha sido una “gran responsabilidad” para todos los miembros del equipo contar los últimos días de la vida de Stefano Cucchi, un joven de 31 años que en 2009 fue detenido en posesión de una pequeña cantidad de droga y que falleció a consecuencia de la paliza que le dieron los Carabinieri y que fue ignorada por la Justicia, los médicos y la Policía.

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