Invasiones bárbaras

Pello Iriarte - Jueves, 30 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

He conocido la invasión de los Sanfermines del 78 por parte del Ministerio del Interior, cuyo titular entonces, Martín Villa, fue recientemente condecorado. El resultado: dos asesinados, uno en Iruña y otro en Donostia, unos cuantos heridos y la profanación de unas fiestas que por encima de su fama son tan sagradas como las de cualquier pueblo.

Otra invasión, en el 2000, fue la de un parking que despojó a Pamplona de una parte importante de su historia en el subsuelo de la Plaza del Castillo, en contra de la mayoría de los pamploneses y por lagracia de “nosotros los demócratas”.

Hoy en día unos jóvenes han creado un conflicto con su invasión al palacio del Marqués de Rozalejo.

Siempre me he sentido invadido y en contra de los invasores, y ahora no voy a cambiar de opinión porque los invasores sean de casa.

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