Marlaska acusa al PP de avivar el odio con el traslado de presos

El ministro de Interior anuncia más acercamientos, individuales y evaluando caso por caso

Míriam Vázquez - Jueves, 30 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - La intervención del ministro Fernando Grande-Marlaska en la comisión de Interior del Congreso de los Diputados sirvió ayer para ratificar que existe una voluntad política, clara y expresa, para abordar el acercamiento de los presos de ETA a cárceles vascas y navarras una vez disuelta la organización, pero no concretó los casos ni los plazos y generó cierta confusión sobre la exigencia de condiciones a los reclusos. El Gobierno de Sánchez se ha fijado como criterio que, una vez disuelta ETA, la política de alejamiento ha perdido su vigencia y debe revisarse. Sin embargo, a pesar de ese planteamiento general, Marlaska aclaró que no habrá de manera automática acercamientos masivos a cárceles vascas y se estudiará caso por caso. Será un tratamiento individualizado.

Buena parte de su intervención la dedicó a defenderse del PP y recordar que el propio Rajoy comenzó a realizar trámites para revisar la situación. Mencionó los casos de Olga Sanz y Xabier Moreno, los dos primeros movimientos de su Gobierno a dos reclusos que han realizado un ejercicio de autocrítica, pero recordó que a Sanz se le concedió el tercer grado en febrero, durante el mandato de Rajoy;y Moreno lo pidió en abril. “En 2016, fueron trasladados desde Madrid a Villabona (Asturias). Nadie dijo nada”, lanzó. El ministro exigió “responsabilidad, coherencia y lealtad”, y dejó un recado al PP: “Flaco favor hacen a España inyectando odio”. Después retó a los populares a que respondan si está habiendo acercamientos masivos. “Claro que habrá traslados, pero con criterio legal y tratamiento individual”, se respondió. Reveló que hay 233 presos en cárceles estatales, de los cuales solo 28 están en segundo grado, y los dos citados están en semilibertad.

El enredo comenzó precisamente cuando puso en valor el reciente traslado de estos dos presos críticos que están en tercer grado, lo que dio pie a interpretar que el acercamiento se producirá cuando haya una evolución en el recluso y que, por lo tanto, será un movimiento condicionado.

Marlaska se mostró voluntarioso, pero no logró hacerse entender y su intervención fue confusa. Recibió el reproche de los nacionalistas vascos. El portavoz del PNV en la comisión, Mikel Legarda, y su homóloga en EH Bildu, Marian Beitialarrangoitia, coincidieron en que el ministro había tratado el acercamiento como un beneficio, cuando es un derecho. “La reinserción no es un criterio para la reubicación en los centros más cercanos”, defendió Legarda. El ministro admitió en su turno final que se había explicado “fatal”, y aclaró que el traslado “no es un beneficio”, pero volvió a mencionar el análisis individual, y la legalidad. A renglón seguido, quizás consciente de ello, matizó: “Los traslados no son beneficios penitenciarios”.

respuesta del pp El PP dejó en manos de Mari Mar Blanco, hermana del edil asesinado por ETA, la réplica a Marlaska. Lo acusó de pagar a los nacionalistas vascos su apoyo en la moción de censura, y pronunció una de las frases más impactantes, cuando reconoció que el acercamiento es legal, pero al mismo tiempo opinó que no es obligatorio. Poco pudo argumentar en contra de los dos movimientos con presos críticos, así que se centró en ver una contradicción entre Marlaska y el acercamiento generalizado que propondría Sánchez. Ciudadanos, por su parte, exigió mantener el alejamiento.