Una cuentista injustamente olvidada

Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

relato breve

visión binocular

Autor: Autora: Edith Pearlman.

Páginas: 509.

siete cuentos morales presenta parte de la producción del loado J. M. Coetzee en formato breve de los últimos años para Literatura Random House;Cuentos completos y Relatos rescatados es otro libro genérico, éste del popular cineasta y también escritor Edgar Neville para Reino de Cordelia;La secuela y otros cuentos del carajo es el título del no menos original libro de Alfredo Conde que acaba de editar Trifolium;y el caso que nos ocupa de Edith Pearlman en el mismo género es igual de original e importante pero bien diferente: no todos los críticos han considerado sus relatos como notables a lo largo de estas últimas décadas y los de Visión binocular pueden acabar de una vez con el relativo anonimato de la escritora de Providence.

Según Ann Patchett, autora del prólogo de esta recopilación, “sus relatos están a la altura de dos cimas de la literatura como John Updike y Alice Munro”. “Este libro -añade- no es una antología de accidentes, de yonquis, de personajes en circunstancias desesperadas. Es mucho más fácil escribir desde la desesperación que desde la confianza, o desde la independencia. Los relatos de este volumen constituyen un ejercicio de imaginación y compasión, un viaje alrededor del mundo, un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando el talento se conjuga con la disciplina y una inteligencia brillante”. Quizá por todo ello, el secreto de Edith Pearlman “ha durado ya demasiado tiempo”, según Pratchett. Visión binocular es una compilación de cuentos cuya extensión permite gozar del relato breve en su totalidad, pues logran mantener la atención del lector hasta la última frase, hasta la última palabra, hasta el punto final pero, claro, si no estuvieran bien perfilados, no conquistarían nuestro corazón.

El libro es, por lo tanto, ideal para el amante del relato breve: sus narraciones no muestran interés alguno por la sobrecarga narrativa, evitan la intriga forzada y su ritmo está construido en base a un lenguaje bien preciso. Visión binocular, por otro lado, está dividido en dos partes y estas dos mitades son complementarias: en Relatos escogidos y Relatos nuevos, se dan la mano una serie de relatos breves contemporáneos de aspecto clásico y nombres también breves, de dos pocas más palabras, a excepción del llamado Chica de azul con bolsa grande marrón. ¿Sorprendente? No, solo se trata de sumergirse en el mundo de Edith Pearlman, donde los complicados seres humanos entran en conflicto con su corazón y con el de sus semejantes.

El libro, finalmente, está ambientado tanto en Norteamérica y Latinoamérica como en Europa pero la variedad temática es más importante y una de sus principales bazas, pues desentraña (o pretende desentrañar) los secretos del Holocausto, e igualmente los del exilio, los que presenta la llegada de la muerte, los de aquellos vecinos controlados a través de unos binoculares… Eso es: Visión binocular nos acerca lo mejor y lo peor del ser humano de nuestros días e impide olvidar nuestras responsabilidades o nos muestra, cuando menos, el camino a seguir. El primer texto arranca así: “En el metro. Sophie recitó la lista de estaciones como si fuera un poema. Luego leyó los nombres de abajo a arriba. Decir las cosas al revés le ayudaba a recordarlas, a que se le quedaran grabadas”. Es un relato escogido;el primer texto nuevo cambia por completo. -“Dos caras, una sola nariz -dijo Toby- una rareza fisiológica. ¿De quién la habremos heredado?

-Isaac Abranavel - respondió Angélica, aunque el parentesco con el ilustre mercader portugués nunca hubiera quedado del todo demostrado”.

Desentraña los secretos del Holocausto e igualmente los del exilio, los de aquellos vecinos controlados a través de unos binoculares...

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