Rodar vacaciones

Por Ilia Galán - Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

rodaban las ruedas hacia el lugar del rodaje. Ahí sí, en ese lugar de nuestro redondo planeta, se rodó la famosa película sobre un drama de Shakespeare, Mucho ruido y pocas nueces;sus paisajes -su encanto- habían cautivado a mi amigo, un compositor que me acompañaba por tierras de Toscana y anhelaba beber con los ojos esas maravillas. Villa Vignamaggio refulgía con su belleza: colinas frondosas de olivares, viñedos, cipreses y robledales estaban trazadas con el mejor de los gustos y se extendían, deleitosas, más allá de las estatuas y los jardines del Renacimiento, haciendo renacer nuestros mejores sentimientos. ¿Cómo puede haber en la tierra lugares tan bellos?

No siempre que uno acude a un lugar mítico halla lo esperado, porque nuestra alma humana, como si fuera diseñada para esperar lo infinito, a Dios, tiende a excederse en sus esperanzas, y de ahí vienen no pocas frustraciones, pues el mundo, incluso los paraísos que descubrimos en vacaciones, también tienen sierpes -demonios- y manzanas tentadoras que después se convierten en venenos y las tripas del espíritu nos roen. Lo mismo que en esas tiernas laderas ocurrió en Arezzo con la célebre obra de Benigni o en Cortona, Bajo el sol de la Toscana. Miles de turistas acuden al lugar a descubrir el rastro de lo que en la pantalla vieron y se enriquecen los del entorno. También sucedió en Florencia, por Una habitación con vistas,y qué decir de Roma, París, Nueva York, El Cairo o Londres como lugares que nos entregan lo que tantas veces vimos en la fantasía grabada por las estrellas o en las noticias de cada día.

Cada vez son más quienes sus vacaciones graban, antes de que se extingan mayormente con el final del verano, recogida la cosecha... Pero también son más quienes se mueven por el planeta siguiendo las huellas de lo que han visto, maravillados, en las pantallas del cine o en programas televisivos.

El turismo cinéfilo aumenta los paseos por nuestros paisajes ibéricos, como ha sucedido al restaurar el cementerio de Sad Hill en el burgalés valle de Mirandilla, porque ahí se dio el duelo final de El bueno, el feo y el malo. Por similares razones, San Juan de Gaztelugatxe fue el lugar más visitado de la provincia después del Guggenheim, más de ciento cuarenta mil turistas... El castillo de Loarre multiplicó por mil sus visitas con la película de Ridley Scott,El reino de los cielos. Monedas ruedan mientras se rueda, monedas ruedan cuando la película se estrena.

Apoyar los rodajes en nuestros lugares es poderosa fuente de ingresos en un país excelente para el cine por su variedad de paisajes, clima y precios más accesibles que en otros países europeos, en un universo donde la cultura visual se incrementa y las letras ceden su puesto de excelencia a las imágenes.

El hombre es una bestia que se nutre de mitos y así puede a veces convertirse en ángel.