Rabat no garantiza que aceptará las devoluciones exprés de España

Marlaska aplicó el acuerdo de 1992 de readmisión de extranjeros ilegales al retornar a 116 africanos

Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

rabat - El Gobierno de Marruecos evitó ayer comprometerse a aplicar en adelante el Acuerdo de readmisión de extranjeros entrados ilegalmente firmado con España en 1992 y aplicado la pasada semana a 116 subsaharianos expulsados desde Ceuta.

En la primera manifestación de postura pública acerca de esta cuestión, el portavoz del Gobierno marroquí , Mustafa Jalfi, enmarcó la readmisión de los subsaharianos como “una medida” que supone “un mensaje fuerte a las redes de emigración clandestina”. Ese “mensaje” significa, dijo Jalfi en rueda de prensa, que “lo que estas redes (de trata) hacen tiene sus consecuencias”.

El miércoles, el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también usó la palabra “mensaje” para referirse a la expulsión de los 116 emigrantes: el mensaje era que “no vamos a permitir la inmigración violenta”.

El miércoles mismo, el diario Asabah denunciaba ese compromiso y pedía su derogación: “Ha llegado el momento de que el Gobierno marroquí revise el acuerdo de 1992, ya que, por un lado, algunos de sus contenidos van contra el derecho internacional y, por otro, dañan los intereses de Marruecos”.

El Ejecutivo español ha sostenido los últimos días por diferentes canales que las expulsiones de emigrantes hacia Marruecos se activarían cada vez que se produjeran asaltos violentos, pero el portavoz marroquí también se negó a confirmar la participación o colaboración de su país.

responsabilidad En línea con lo que expresa últimamente, el portavoz lanzó un mensaje a la Unión Europea (UE): “Marruecos no puede hacerse cargo solo de este peso (de la emigración). Es una responsabilidad compartida. Nuestros socios europeos están invitados a una mayor receptividad”.

Esta es la primera ocasión en que el gabinete reconoce oficialmente esos traslados no voluntarios de cientos de emigrantes en autobuses hacia las regiones del sur y del este, las más alejadas de las costas del estrecho.

Marruecos siempre pone su política de regularización como “un ejemplo” a nivel africano, una idea que sus responsables repiten ante sus interlocutores españoles cuando tratan la cuestión de los flujos migratorios. - Efe

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