CGT cree que es un fraude y presenta alegaciones

VW Navarra, única planta que recurre a un ERE por falta de piezas y motores

Coches aparcados a las puertas de Volkswagen Navarra. (JAVIER BERGASA)

Hasta el momento las fábricas de otras comunidades han solventado sus problemas sin regulación

Juan Ángel Monreal/Javier Bergasa - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

PAMPLONA. Ni ha resultado un problema generalizado ni parece que el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) fuese la única solución. De momento, Volkswagen Navarra es la única planta de automoción de cuantas hay en España que ha recurrido a esta fórmula para hacer frente al trastorno que las nuevas homologaciones de motores y el cambio de tendencia del mercado está ocasionando entre los fabricantes de vehículos.

De momento, ni siquiera la planta de Seat en Martorell (Barcelona) considera necesario recurrir a una fórmula que repercute el coste del cierre en las arcas públicas. En el caso de Volkswagen Navarra, la cantidad dependerá del número de trabajadores de la fábrica que abra la bolsa de desempleo (se prevé que al menos 4.000, todos los fijos) y de cuántos empleados de proveedoras y subcontratas sean regulados. Si la afección es amplia, el coste podría rondar los 1,5 millones de euros.

“Ha habido falta de previsión”, explicaba ayer mismo Patxi Sanz, del sindicato CGT, que presentó ayer sus alegaciones al Gobierno de Navarra y recordaba que los motores más afectados por la homologación son los usados “por el Polo y el Ibiza”. “El consorcio ha priorizado los motores de los vehículos más rentables, como el Golf y el Passat”, señalaba el sindicato en una nota. En ella, señala que la multinacional incide en los entes públicos para buscar soluciones y ayudas y que el actual ERTE supone un fraude “tanto para los trabajadores de la empresa como para los compañeros de las subcontratas y para el erario público”. A su juicio, la actual situación debe ser tratada como un paro técnico y ser sufragada íntegramente por la empresa.

El sindicato recordaba que, en toda España, solo las plantas de VW en Landaben y Martorell se encuentran afectadas por la no homologación de motores. “El resto de fabricantes ha hecho sus deberes y no ha tenido ningún problema para cumplir con los compromisos de la nueva normativa”, señalaba. De hecho, Martorell espera solventar la escasez de motores dejando sin efecto algunos días programados como laborales y Opel Figueruelas (Zaragoza) ha tenido que desconvocar algún turno ante la falta de cajas de cambios. El resto de las plantas (Ford, Renault, PSA...) no ha comunicado hasta el momento la intención de aplicar un ERTE.

CGT recuerda que el origen de los actuales problemas hay que buscarlos en la crisis de los motores diesel, que estalla en el otoño de 2015 debido “al trucaje de 11 millones de vehículos”. “Esta falsedad -recuerda CGT- le lleva costando a la multinacional más de 25.000 millones de euros y lo que está por venir, con miles de demandas pendientes en todo el mundo”.

ELA y la subrogación CGT, como también ha hecho LAB con sus propuestas, reclama a Volkswagen que cargue con el 100% del coste de los días de cierre. El ERTE se lo evita, pero ha sido la opción negociada y firmada por UGT y CCOO, al no suponer quebranto alguno para los trabajadores de la planta. La empresa complementará los salarios al 100% y los empleados no verán incrementada su bolsa de días de flexibilidad. Muchos acumulan ya en torno a 100 horas de deuda a la empresa. “No vamos a aumentarla más”, han repetido por ejemplo desde CCOO.

El parón tiene consecuencias además en el cinturón de empresas proveedoras y subcontratadas por Volkswagen. Por ello, el sindicato ELA denunciaba el acuerdo como una “farsa” que “ignora a las 12.000 personas de sus subcontratas”. Considera que el ERTE esconde la cara B del sistema productivo de VW (y de toda la automoción), basado en una red de empresas proveedoras que obtienen sus contratas con la multinacional por subasta pura y dura, lo que comporta una progresiva rebaja de las condiciones laborales de sus plantillas y una continua precarización para que VW Navarra mantenga o incremente sus beneficios”. Por ello, según subraya, lleva desde 2015 planteando, tanto en el convenio del Metal como en el propio comité de empresa, la “subrogación obligatoria y la aplicación del convenio sectorial de la actividad correspondiente en todas estas empresas proveedoras, avanzando en el camino hacia una futura equiparación con la empresa principal”.

Al respecto sostiene que son “medidas mínimas para detener la deriva hacia la precarización”, tras lo que apunta algunos ejemplos “como el proceso de subcontratación entre Logiters y Sesé, donde ELA logró la subrogación de la plantilla, manteniendo sus condiciones”.

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