Si ‘Topsy’ levantara la cabeza

Arancha Caballero Sagardía - Lunes, 3 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

El gran éxito silenciado de Sigmund Freud era su perro. Sí. Así como lo oyes. Un chow chow llamado Topsy al que ninguna de sus pacientes lograba resistirse. Su éxito radicaba en la ausencia de ambivalencia. Pues los perros no entienden de ambivalencias, solo saben dar de adentro hacia fuera. No ocurre lo mismo en la vecina Burlada, donde están recogiendo firmas para quitar el último pipican. No es raro que se recojan firmas, de hecho no deja de ser la última de una larga lista de artimañas con el fin de reducir al máximo los espacios para perros. Porque molestan. Molestan porque ladran y porque dejan de ladrar;molestan porque “huele” o deja de oler... molestan.

Se me ocurren tantas cosas que molestan en Burlada y que nada tienen que ver con los perros que, si tuviera que hacer una lista, seguramente no haría falta eludir a los canes, sino más bien a unos “humanos” de lo más retrógrado que no hacen sino proyectar (aunque sea en la figura de los perros) sus frustraciones varias. Esperemos que el Ayuntamiento recurra al sentido común antes de sacrificar espacios tan necesarios como saludables que lejos de “molestar” fomentan el bienestar de canes y dueños casi a partes iguales.