La otra crónica

Los ex siempre dan problemas

Por Javier Leoné - Lunes, 3 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Las relaciones -personales, laborales...- que acaban de mala manera suelen traer consecuencias negativas. Si no, que se lo pregunten a Osasuna, que ayer encadenó su tercera jornada liguera sin conocer la victoria tras caer ante el Granada de su exentrenador, Diego Martínez. El técnico gallego salió del club navarro por la puerta de atrás -fue destituido el pasado mes de junio pese a tener un año más de contrato-, le sacó algo de dinero a la entidad rojilla -la mitad del sueldo que iba a cobrar, aunque no ha trascendido la cantidad porque el presidente no quiso hacerla pública- y además ayer le infligió una más que merecida derrota. Y es que el Granada se mostró muy superior a Osasuna, al que pudo golear en una muy mala primera parte de los rojillos y al que le faltaron muchas cosas para poner en aprietos a un adversario que hizo lo que quiso.

Los ex, aunque digan lo contrario -o no lo digan-, siempre guardan rencores. Diego Martínez avisó en la previa del partido que iba a repartir abrazos entre el osasunismo antes del encuentro porque dejó muchos amigos en Pamplona -en la grada no demasiados, porque recibió críticas y la directiva de Osasuna justificó su despido por la desafección de la hinchada con el equipo y por la presión social-, pero después se fabricó una estrategia estupenda para desarbolar las pocas armas que los rojillos emplearon ayer en Granada.

El conjunto nazarí, lejos de atrincherarse tras adelantarse en el marcador a los siete minutos de juego, le buscó -y le encontró- las cosquillas a un rival al que descosió por las bandas. Nacho Vidal y Carlos Clerc, llamados a tener un alto protagonismo ofensivo sin descuidar sus espaldas no hicieron bien ni una cosa ni la otra y además habilitaron a Adrián Ramos para que el colombiano anotara el primer tanto del partido en posición correcta. Rompieron el fuera juego y por ahí se abrió una herida que Osasuna no pudo contener. Se desangró y acabó aniquilado con un penalti que Imanol García se podía haber ahorrado. Pero le pudo el ímpetu, ese que le faltó al equipo para intentar la remontada.

Si Osasuna ya acumulaba un déficit de puntos, como dijo su entrenador, antes de visitar a su ex, ahora el agujero es mayor. Un punto de nueve posibles, aunque lo peor de todo es la imagen de un equipo que no termina de interpretar los conceptos de Jagoba Arrasate. Es septiembre y queda tiempo, pero los problemas son evidentes. Es lo que tienen los ex.

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