Editorial de diario de noticias

La memoria de las tumbas

El debate sobre la exhumación de los restos de Franco coincide en el tiempo con los homenajes a los asesinados en 1936 por los golpistas y el hallazgo de nuevas tumbas de los tres mil fusilados en Navarra

Martes, 4 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

E n el homenaje celebrado el pasado domingo en la sima de Otsoportillo en memoria de once fusilados tras el golpe militar de 1936, el familiar de uno de los asesinados primero y luego sepultados, apuntaba que tuvieron que mover cinco toneladas de piedra para recuperar los restos de su abuelo. Esto ocurrió casi ochenta años después de que la represión franquista sembrara en Navarra campos y cunetas de unos tres mil cadáveres, un millar de ellos todavía sin localizar según las recientes estimaciones. Esas familias, las que comparten de una generación a otra la memoria del cruel destino de sus allegados y de su desconocido paradero, no pierden la esperanza de dar un día con sus huesos mientras desarrollan una infatigable labor de búsqueda en la que ahora, por fin, cuentan también, al menos en Navarra, con el apoyo institucional. Mientras esa tarea sorda prosigue, unas veces tirando del hilo de la narración de ancianos que de pronto extraen de su memoria una información novedosa y, otras veces, con la agitación provocada por la aparición de osamentas durante unas excavaciones, el debate político y social continúa apuntando a la exhumación del cadáver del dictador Franco. Curiosa coincidencia de acontecimientos en el tiempo aunque tan injusta como su desenlace: el cadáver del genocida resguardado bajo una lápida y sus descendientes buscando el amparo de la justicia y la connivencia de sus herederos políticos para no trasladarlo de lugar, y, por otro, las víctimas del sanguinario general esperando todavía una reparación, ese “conocimiento” y a la vez “reconocimiento” en el que incidían una vez más los asistentes al acto en Otsoportillo. Porque mientras la controversia sobre el destino de los restos de Franco -ayer sus siete nietos presentaron un escrito ante el Defensor del Pueblo en el que le instan a recurrir ante el Tribunal Constitucional el decreto ley aprobado por el Gobierno que inicia el proceso de exhumación de los restos de su abuelo- y el destino que debe darse al Valle de los Caídos se dilata en el tiempo, con menos vocerío y minutos de telediario la memoria de represaliados y represaliadas sigue viva en Navarra al abrigo de los numerosos actos de homenaje desarrollados en las últimas semanas y la localización de nuevos enterramientos.

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