País de servicios

Katixa Bea Garbisu - Jueves, 6 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Hace un par de años pude cumplir junto con mi madre el deseo que ambas teníamos de conocer Londres. Fue una pequeña escapada de tres días en los que las visitas a monumentos tuvieron que acomodarse a la economía disponible, y muchas paradas de avituallamiento no se hicieron. No porque no tuviésemos ganas, sino porque consideramos que no teníamos tantas como las libras que nos iban a costar esos refrigerios.

El fin del periodo estival, y con él las cifras récords de destrucción de empleo, me hace pensar sobre el modelo productivo que sufrimos. Yo no quiero un país de camareros y kelys mileuristas para que el resto del mundo pueda venir a emborracharse a nuestras playas y ciudades a precio de ganga. Que haya turismo, desde luego, pero que esto no sea todo.

Si yo fuese gobernante me gustaría apostar por otros modelos que superen el pelotazo urbanístico y el dinero fácil de la hostelería de chiringuito de saldo para desarrollar de una vez por todas un tejido industrial solvente y una sociedad cualificada.

Quiero un país donde sus ciudadanos no sólo sirvan a otros turistas, sino que ellos puedan ser turistas sin el temor al precio de un fish and chips.

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