Mesa de Redacción

Campeones unos, perdedores otros

Por Joseba Santamaria - Viernes, 7 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

No sé, estaba escribiendo esta columna sobre la aparición de Ciudadanos en Navarra con Carlos Pérez-Nievas intentando convencer a los navarros y navarras de que la Tierra es un planeta plano y me he cansado a medio camino. No ha dado ni una. Unos insultos marca Girauta, Arrimadas o Rivera para pillar cacho en algún medio contra la presidenta Barkos y un repaso a la situación social y económica de Navarra que no tiene un pase. Algo así, más o menos, como si los navarros y navarras sobreviviéramos en los peores tiempos de la guerra de Biafra. Conozco a Pérez-Nievas desde hace más o menos 20 años y sabe que en Navarra no pasa nada de lo que dijo -ni la sanidad, ni la educación, ni la economía, ni el empleo, ni las prestaciones publicas y sociales ni nada de lo que dijo son un desastre, sino todo lo contrario-, ni el autogobierno está en riesgo. Que lo diga el portavoz del partido que lleva en su programa electoral la desaparición del régimen foral sólo es un ejemplo de la impostura que impera en algunos sectores políticos como Ciudadanos. Se trata de trasladar el discurso de la inestabilidad, la bronca y el jaleo de Ciudadanos en Andalucía ahora o en Catalunya antes a Navarra. No es ya que sepa que es mentira lo que dice, es que ni creo que lo piense. Pero llega Ana Beltrán y exige que a ella en el Parlamento se le hable o se le escriba sólo en castellano, como en la dictadura franquista: ¡Habla en castellano, coño! Y eso que ahora hay auriculares con traducción. Camino de la nada electoral. Y luego leo a Esparza y Sayas advertir que si no se destituye a la consejera Beaumont, UPN no apoyará el nuevo proyecto de Ley de Policías de Navarra. Algo así como cuando en el patio del colegio si al dueño del balón no le elegían para jugar de lo que quería se llevaba el balón y se acababa el partido y todos a joderse. Política de altura y otro órdago con cero posibilidades. Y ya he pensado que es mucho mejor escribir de cosas positivas, veraces y normales: la elección de la película Campeones -Handiaera otra buena opción-, para representar al Estado español en la carrera por el Oscar a la mejor película en habla no inglesa. Ni comparación: un mundo divertido y reivindicativo sin concesiones a la mojigatería políticamente correcta frente a un mundo tóxico, malencarado y falso. Campeones unos y perdedores otros.

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