Un escalador terrible

Por Manolo Azcona - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

La victoria que consiguió ayer Óscar Rodríguez no me sorprendió, porque es un escalador terrible, un tío importante del que sabíamos que pocos pueden con él cuando la carretera se pone cuesta arriba. Ayer al mediodía, al ver que se había metido en la fuga, lo estaba comentando con el gerente del Lizarte y le decía: “Mira, igual gana la etapa”. Que es hablar por hablar, pero que es algo que no dirías de otros ciclistas porque lo verías imposible.

Y lo hizo con el mérito de que no era una fuga de cuatro cojos, porque había mucho nivel en ese grupo, y no ganó por suerte, sino por ser el más fuerte en un final en alto.

Cuando Óscar pasó de juveniles al Lizarte en 2014 estaba verde, y cuando se fue al Euskadi-Murias a mediados de 2016 seguía verde, pero no por sus facultades como ciclista, que ya las tenía, sino por su mentalidad demasiado humilde.

Lo que más le cuesta a ciclistas de este tipo es convencerse de que son mejores de lo que se creen y saber que pueden ganar a gente importante. Y en cuanto empiezan a conseguir buenos resultados cogen esa confianza que les faltaba y se hacen grandes corredores. Su victoria de ayer no es importante solo por la victoria en sí, sino porque le va a poner la cabeza en su sitio. Ahora, cada vez que la carrera se ponga cuesta arriba, va a creer en sus opciones de ganar. Creo que con Óscar Rodríguez el ciclismo navarro tiene en profesionales un ciclista importante para muchos años.

Hay que alegrarse también del triunfo de Óscar por lo que supone para el Euskadi-Murias, debutante en la Vuelta. Para un equipo de este calibre es muy importante una victoria como ésa. Su único problema es que les va a costar retener a Óscar, porque sé desde la semana pasada que varios equipos grandes están interesados en él. Y ahora, mucho más...

El autor es director deportivo del Lizarte y dirigió a Óscar Rodríguez de 2014 a 2016.

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