Salir de los infiernos

Luis Beguiristain - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Yo por ahora no conozco el reino de los cielos. ¿Tal vez en alguna encarnación pasada? Pero no puedo recordarlo. Solo me ha quedado esta inquietud de lucha, esta voluntad o tozudez, si se prefiere, que me sale de dentro. Pero, si de una cosa estoy seguro es que he conocido los infiernos y todavía tengo una pierna dentro. El conocer, por llamarlo así, la parte tórrida y negra de la tierra de esta humanidad. Supongo que lo más normal es que uno se quede allá varado, sea con una enfermedad mental grave que no se pueda superar o con una enfermedad más maligna, como es la prepotencia, soberbia y ceguera de este conjunto de grandes ricos de la tierra que están esclavizando al resto. Dioses del infierno o maldad encubierta. Se habla del poder del verbo, que ya estaba al principio de los tiempos. ¿Qué será el verbo? ¿Será decir una verdad más allá de la palabra hablada? Ahora la gente llana no puede creer que estos ricos en diez o veinte años vayan perdiendo progresivamente su poder, su cortijo. Así, pues, para deshacer o disolver la fuerza de tantos poderosos, llenos de mentira y practicando la calumnia contra la verdad del alma libre de los seres, haría falta activar ese poder desconocido. Si existe un padre creador, sería estar en conexión con eso. En el libro El Alquimista, se dice que todas las fuerzas del universo conspiran para que se cumpla el destino. Es decir, el trabajo realizado de aquél que lo dejó todo para buscar la verdad de la vida. El alquimista habla de un cuento, ¿qué son los cuentos, las tradiciones, las leyendas y los mitos, de los que ahora se hacen tantas películas y montajes diversos? ¿Son solo entretenimiento o contienen alguna verdad oculta? Por intentarlo no se perderá nada. Aquél que ya lo ha perdido todo...

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