Editorial de diario de noticias

Regreso al pasado

Sánchez anuncia un referéndum de autogobierno para encauzar el conflicto catalán que no gusta ni a independentistas ni a unionistas y que también podría ser tumbado por el Tribunal Constitucional

Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

el presidente Sánchez ofrece a Catalunya una propuesta de referéndum por el autogobierno pero no por la autodeterminación, tal y como se lo reclaman las fuerzas soberanistas, mayoría en el Parlament. Se trataría, según el inquilino de la Moncloa, de sancionar un nuevo proyecto estatutario porque el actual no fue votado por los catalanes. Sin embargo, hay que recordar que el actual marco jurídico es resultado de la famosa sentencia del Tribunal Constitucional en respuesta a un recurso del PP, mediante el que se mutiló severamente el articulado aprobado antes por la mayoría social catalana precisamente en referéndum. Aquel hecho cabe considerarse como el desencadenante del proceso independentista desarrollado desde entonces y que ha modificado completamente el panorama del país, tanto desde la perspectiva política como desde la social. Lo que viene a proponer el presidente español es una especie de regreso al pasado, al momento en el que estalló la tormenta, para encauzar un camino que ahora mismo parece irreconciliable con el marco constitucional español según lo entienden las principales fuerzas políticas en el Estado. A tenor de la respuesta que su anuncio ha recabado tanto de las siglas independentistas catalanas como del unionismo español, el planteamiento parece condenado al fracaso. Desde luego, comunicarlo en una entrevista de radio, con apariencia de no haber sido consultado con los destinatarios de la oferta, no constituye el mejor augurio. En cualquier caso, más allá de las posiciones de cada cual, se antoja evidente que el nuevo proyecto estatutario a someter a consulta tendría que alcanzar por lo menos el mismo techo competencial que el laminado por el Tribunal Constitucional, y no es posible intuir de qué manera la futura propuesta pasaría, en este caso sí, el filtro judicial en el supuesto de que un nuevo recurso la volviera a impugnar. Con la visión que otorga el tiempo, el tijeretazo del Constitucional a la voluntad de los catalanes se revela cada día más como un callejón sin salida en el que apenas hay lugar para maniobras que no pasen por lecturas en clave de derrota, traición o humillación. En el fondo, lo que vuelve a quedar en evidencia es que la secular resistencia de España a abordar sin complejos las realidades nacionales representa la peor de las posiciones posibles.

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