Mesa de Redacción

La entrañable época del cortejo pre electoral

Por Joseba Santamaria - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

en la política navarra hay escenas que resultan entrañables. Una de ellas es el cortejo pre electoral que se repite cada cuatro años. El PSN ha iniciado ahora un acercamiento constante a Geroa Bai para tratar de convencer a la opinión pública navarra de la veracidad de su apuesta por subirse al carro del cambio político y social. Una especie de esta vez sí, que haga olvidar todas las anteriores veces que fueron sí antes de las elecciones y no después de los comicios. No sé si esta vez será en serio o tampoco. Nunca fiar vistos los antecedentes. Y comenzar ese acercamiento poniendo líneas rojas ya no parece un buen síntoma. Dice Chivite que sus líneas rojas son EH Bildu y el PP, que es el sonsonete de siempre sólo que en tiempos nuevos y muy diferentes a los del pasado. En primer lugar, si por la derecha la línea roja que cita es el PP, ¿cabe la posibilidad de que el PSN pudiera volver al pasado de la mano ahora de UPN y Ciudadanos? ¿Incluso aunque UPN y PP hayan compartido de nuevo hace nada lista electoral conjunta y mantengan un pacto político en el Estado y sintonía absoluta en su estrategia política en Navarra? Desde la coherencia política, no tiene un pase. Por aclarar para que la sociedad navarra no reviva de nuevo la frustración colectiva de tantas veces antes. Y si por la izquierda y el cambio, todos los partidos que apoyan al actual Gobierno y la propia presidenta Barkos han dejado claro que en el modelo de hacer y entender la política actual de Navarra no caben los vetos excluyentes del pasado, ¿que objetivo real tiene ese veto si sólo le aleja de ese espacio? Como estrategia de acercamiento, las líneas rojas del PSN dibujan cuando menos una línea confusa que sólo sirve para generar las mismas dudas de siempre. Más aún cuando ese discurso de las líneas rojas -que recuerda al de aquel penoso agostazode 2007- se parece del todo al mismo discurso que la derecha política y mediática lanza una y otra vez contra el Gobierno de Sánchez para calificarlo de ilegítimo. Chivite parece intentar situar al PSN, ahora en su suelo electoral histórico, en un espacio de proximidad a Geroa Bai que tiene mucho de abrazo del oso. Cerca de Geroa Bai, mimetizándose con sus siglas, su discurso y la imagen de Barkos, hace evidentemente mucho menos frío que junto a UPN, PP y Ciudadanos, que es donde se ha instalado el PSN estos tres últimos años y medios compartiendo el mismo discurso tóxico, frentista y catastrofista. Se está mejor en el espacio social plural del cambio que en el anquilosado discurso cavernario de las derechas, donde si no haces lo que te ordenan y mandan te tildan de traidor. Otra forma de cortejocon la presión, la amenaza y el chantaje político y mediático como bases, que no sé si a estas alturas -antes lo ha dado- puede dar mucho fruto a un espacio conservador cada vez extremista en declive en Navarra. El PSN puede aportar al modelo de cambio en Navarra -llega tres años y medio tarde-, pero imponer condiciones a priori no sirve. Menos aún cuando sus votos ahora no son decisivos y ni siquiera está claro que lo vayan a ser tras mayo de 2019. Al PSN le toca ser claro con la sociedad navarra sobre si su opción es regresar al pasado o arrimar el hombro junto a otros para ganar el futuro. Sin medias tintas ni excusas interesadas. De lo contrario, la voluntad de los navarros y navarras en las urnas le puede dejar otros cuatro años en la nevera de la política inútil.