La otra crónica

Rock del bueno

Por Javi Gómez - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

El hilo musical de El Sadar en los momentos previos a los encuentros, gracias a Edu Díaz Lasa, el speaker de Osasuna, suele ser canela en rama. Por los altavoces rojillos pasa todo tipo de música pero, especialmente, son coreados los temas míticos más cañeros de grupos como Ska-P, Barricada o Extremoduro.

Osasuna logró ayer que el rock se mantuviese durante buena parte de los minutos aunque ya no saliese por los altavoces. Buena parte de culpa la tuvo el centro del campo rojillo. Osasuna, como es sabido, perdió el pasado mercado a una pieza fundamental como Torró y, además, no ha podido contar aún con Fran Mérida, lesionado. Pero eso ha dejado ver que el equipo tiene dinamita cuando llega a tres cuartos. Rubén García es un jugador especial, diferencial, que va encaminado a dejar su nombre en el imaginario rojillo. El mediapunta estuvo presente en los tres goles de una u otra manera, culminando su particular exhibición con un taconazo en el tercero exquisito.

Luego está Juan Villar. Un centrocampista con una llegada desde segunda línea que se antoja vital para engordar la cuenta goleadora de Osasuna esta campaña. Además, jugadores como Brandon o el propio Barja se encuentran cómodos en encuentros con tanto ritmo como el de ayer.

Todos ellos sustentados por Iñigo Pérez y Oier. El de la Txantrea ha cogido rápidamente los galones para hacerse con el timón del equipo y el capitán de Estella, tan vilipendiado por una parte de la grada de manera casi obsesiva, incrementa su rendimiento en su vuelta al centro del campo, poco a poco, pero sin pausa. Como siempre, da el callo.

Entre todos pusieron un ritmo endiablado al partido, algo que exigía Arrasate a su equipo desde pretemporada. Y en Pamplona el ritmo gusta. Y si es duro, mejor.

Pero, por mejorar un poco la sonoridad del equipo, habría que evitar los pequeños cortes que tiene la emisión. Los laterales siguen teniendo clara vocación ofensiva y eso tiene sus ventajas (dos pases de gol de Nacho Vidal) y sus riesgos. El Almería atacó casi hasta la saciedad la espalda de Clerc, encontrando premio en una jugada. Es algo a pulir pero, como dijo Arrasate, desde la victoria todo es más fácil.

Osasuna por fin encontró su ritmo, gustó, dejó a la grada muy contenta. No más ruido plano en El Sadar, que comience el rock.