Familiares de los jóvenes de Altsasu reclaman su libertad más allá del acercamiento

Los padres y madres consideran el traslado un gesto positivo, aunque insuficiente

“Tenemos muy claro que deberíamos decir que nuestros hijos están en casa, libres”

Mikel Urabaien Otamendi - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Mikel Saiz

PAMPLONA - Los padres y madres de los acusados del caso Altsasu expresaron ayer al mediodía en Pamplona su alegría por los acercamientos de sus hijos, aunque subrayaron que este hecho no implica su libertad. Iñaki Abad, Oihan Arnaz y Jokin Unamuno, los tres últimos presos víctimas de la dispersión entre los siete encarcelados fueron trasladados a las prisiones de Pamplona y Zaballa (Gasteiz).

Estos acercamientos se suman a los de Jon Ander Cob y Julen Goikoetxe, a finales de agosto;y Aratz Urrizola y Adur Ramírez de Alda, el pasado viernes, y dan por finalizado el proceso escalonado de traslados de los siete jóvenes a las prisiones más cercanas a sus familias. Un gesto que, según explicó Altsasu Gurasoak, la asociación de madres y padres de los acusados, no es más que la puesta en práctica de un derecho de la Ley General Penitenciaria (LGP), que debe garantizar que los presos, “siempre que sea posible, deben estar en cárceles cercanas a su lugar de nacimiento”.

“Nos alegra decir que ya están todos en Euskal Herria, pero tenemos muy claro que lo que tendríamos que decir es que están en la calle, libres”, expresaron Bel Pozueta y Miren Olea en el comunicado que leyeron ante los medios de comunicación. No quisieron olvidarse de “otras familias de Euskal Herria” que “también están cumpliendo” con el “castigo añadido” de la “realidad dolorosa, peligrosa y sangrante” de la dispersión desde hace muchos años. Además de mostrar su apoyo a otras familias que sufren la dispersión, las portavoces agradecieron “la solidaridad recibida a lo largo de la geografía de Euskal Herria, Cataluña y pueblos de la península”, que les recuerda que no están solas.

La plataforma de padres y madres de los acusados aseguró que ese apoyo es fundamental para dar el siguiente paso: “De aquí en adelante nuestras energías y empeño van a ir dirigidas a conseguir la libertad de nuestros hijos”, aseguraron las miembros de Altsasu Gurasoak. No obstante, lamentaron el “castigo añadido” que, una vez terminada la dispersión, sigue lastrándoles en su lucha contra una justicia que tacharon de “arbitraria”: “La aplicación de la prisión preventiva en nuestro caso es, una vez más, la utilización torticera de una medida cautelar como castigo añadido”, manifestaron.

A LA ESPERA DE JOKIN UNAMUNO Uno de los tres últimos trasladados, Jokin Unamuno, fue enviado a la cárcel vitoriana de Zaballa, a pesar de que había solicitado el traslado a Iruñea. Las Instituciones Penitenciarias se excusaron aludiendo a un “error administrativo o confusión”. Por su parte, Altsasu Gurasoak denuncia que solo conocieron el traslado porque Unamuno, que desconfiaba de que las Instituciones Penitenciarias comunicasen la noticia a la familia, le informó del traslado a su compañero de celda. Este, a su vez, hizo llegar la noticia a los padres. La asociación calificó este episodio de “surrealista”, al mismo tiempo que Pozueta enmarcó el hecho en la “tónica general”. Este incidente se une a la denuncia que hizo Miren Olea, madre de Iñaki Abad, sobre la arbitrariedad institucional con la que se les ha denegado el derecho de visitar a su hijo durante tres semanas con el pretexto del traslado.

Para contrarrestar lo que ven como una “justicia injusta” y una “desproporción en mayúsculas”, Altsasu Gurasoak apeló a la fuerza de la sociedad, recordó que están a la espera de la sentencia y aseguró que los padres y madres no descartan “una nueva gran movilización” con la esperanza de que, finalmente, “los jueces escuchen a la sociedad”.