La nueva ley de policías ya está en marcha

Por Juancho Zabalza Erviti - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

el pasado miércoles, día 5 de septiembre, se registró en el Parlamento de Navarra la proposición de Ley de Policías de Navarra. Comprobado el fracaso operativo y organizativo que supuso la implantación de la Ley 15/2015, y tras el rechazo sufrido por el proyecto de Ley presentado por el Gobierno de Navarra en el mes de octubre del 2017, este sindicato entendió que no podíamos enterrar el Acuerdo sobre Modelo Policial y Condiciones Laborales que teníamos sobre la mesa. Un acuerdo que fue refrendado por el 80% de los policías forales participantes en una consulta que realizamos en diciembre del 2017, y que también contaba con el respaldo de una amplísima mayoría sindical, habida cuenta que los sindicatos firmantes del mismo representamos también al 80% de los policías de Navarra.

Así pues, teníamos claro que debíamos seguir peleando para lograr la vigencia de un acuerdo que nos parecía positivo para la Policía Foral y los policías forales, y, tras varios meses de trabajo y esfuerzo negociador, ese 5 de septiembre sentimos que habíamos cumplido con el objetivo propuesto. Pero con todo, este esfuerzo sindical hubiera sido en balde de no mediar el

compromiso y la implicación de los distintos partidos políticos con representación

parlamentaria. Nosotros lanzamos el guante, pero han sido ellos los que han propiciado, con su capacidad para el diálogo y el entendimiento, la presentación de la proposición.

Con las inexcusables matizaciones, todos ellos han sido conscientes de que la sociedad navarra nos exige compromiso y responsabilidad para solucionar los problemas que padece la Policía Foral, y que la tramitación de esta proposición es fundamental para su desarrollo y crecimiento como servicio público. Al margen de cálculos electorales, tanto los partidos que sustentan al actual gobierno de Navarra, como los de la oposición, han mostrado lo que podríamos calificar como «visión de estado», toda vez que han entendido que la Policía Foral -como institución en la que recae una gran parte del peso de la seguridad pública en Navarra-, no puede estar en medio de la lid política y sindical. Así, y a día de hoy, la proposición de ley cuenta con los votos afirmativos de los partidos políticos Geroa Bai, Bildu y Podemos, y con las abstenciones (cuando menos) de UPN, PSN, PP e I-E. Conocedores de los riesgos y los obstáculos internos que algunos de ellos han tenido que salvar para fijar estas posiciones de partida, no nos queda más que reiterarles públicamente nuestro agradecimiento, e informarles, eso sí, de que a partir de ahora todos los policías forales, y el resto de las policías de Navarra, seguiremos con atención el desarrollo del juego parlamentario. Nuestra apuesta está clara: fiamos todo nuestro capital a que se continúe en esta línea de entendimiento y que, una vez acordadas las posibles enmiendas que puedan presentar UPN, PSN, PP e I-E todos los grupos parlamentarios respalden con su voto afirmativo la aprobación de la presente Ley de Policías.

Si todo marcha según lo previsto, a comienzos de noviembre tendremos ese nuevo texto, y la Policía Foral podrá asumir labores y responsabilidades que ahora no se asumen por falta de efectivos y a partir de ese momento será también cuando la Consejería de Interior tenga que acometer de manera rápida, casi diríamos urgente, el desarrollo reglamentario. Porque efectivamente asuntos tales como la jornada y las retribuciones, la segunda actividad o la formación no pueden aplazarse en el tiempo. Asimismo, no admite demora alguna el tema del adelanto de la edad de jubilación para los policías forales, y la revisión de las eufemisticamente denominadas «medidas de optimización», toda vez que las circunstancias que motivaron su implementación desaparecerán con la aprobación de la Ley. El trabajo pendiente, pues, no es baladí, y si no tenemos más remedio lo sacaremos adelante con nuestras propias fuerzas. Ahora bien, todo resultaría más fácil y llevadero si los sindicatos de Policía Foral que, representando a un minoría, se han opuesto al Acuerdo, dejasen de trasladar visiones catastrofistas del futuro de la Policía Foral, y se ofreciesen para colaborar. Lejos de hablar en este momento de vencedores y vencidos, en APF consideramos que estamos ante una nueva oportunidad de trabajar juntos, siguiendo precisamente el ejemplo de los grupos parlamentarios. Porque la práctica totalidad de los policías forales nos piden que las disputas sindicales y los enfrentamientos sean cosa del pasado y que, demostrando compromiso y responsabilidad sindical, aunemos fuerzas para trabajar en beneficio de nuestro colectivo. Si estos sindicatos renunciasen a la demagogia e incluso a hacer política, se percatarían que estamos en el tiempo de aportar, de comprometerse, de acordar. Y también advertirían que la gran virtud de esta nueva Ley es que no perjudica a nadie y beneficia a todos.El autor es presidente de APF

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