La fusión Orfeón y Pamplonesa enamora. El privilegio de disfrutar de lo mejor de la ciudad unificada

Cientos de personas participaron en un vistoso y alegre cortejo procesional
Danza, música y gigantes se dieron cita en una mañana redonda de sol, juglares y flores en recuerdo de Carlos III

Ana Ibarra Iban Aguinaga - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - Ayer, hace exactamente 595 años, el rey navarro Carlos III el Noble conseguía unificar los tres burgos convirtiendo a Pamplona en lo que es hoy, una ciudad sin barreras, sin murallas: una ciudad unida. Para conmemorar el Privilegio de la Unión, el documento- llave que supuso la apertura a la nueva ciudad moderna que hoy conocemos, la Corporación municipal se vistió de gala y, seguido por un cortejo de lujo, fue seguida por cientos de pamploneses y pamplonesas que no quisieron perderse el homenaje a esa fecha histórica (8 de septiembre de 1423) en un espectáculo de calle tan espectacular como interminable como despliegue de música, danza y esos gigantes que, en algún momento, no sólo los más pequeños, vieron cobrar vida. Así, la comitiva fue flanqueada por un séquito formado por más de 150 personas entre miembros de la comparsa, dantzaris, txistularis, gaiteros, dantzaris y La Pamplonesa en su recorrido por las calles de los antiguos burgos que en la Edad Media pelearon entre sí hasta 1423. Fue tal la división que cada barrio llegó a tener su propio alcalde. Ayer, en cambio, centenares de personas salieron a las mismas calles para dejar de lado diferencias, calles alternadas por bufones y juglares junto a los 120 puestos de artesanía y gastronomía.

La comitiva festiva encabezada por los ediles de la Corporación (faltaron los concejales de Aranzadi e IE en desacuerdo con el protocolo vigente en el Ayuntamiento que organizaron el día anterior otro acto con sus simpatizantes, y tampoco participó la edil de Geroa Bai Itziar Gómez) salió de la plaza consistorial a las 11.30 horas y se dirigió a la Catedral donde tuvo lugar la ofrenda floral ante el mausoleo de Carlos II con la actuación musical de la Capilla de Música de la Catedral dirigida por Aurelio Sagaseta, junto con el Ensemble de Chirimías Miguel de Arrózpide. El alcalde Joseba Asirón fue el encargado de entregar la corona de flores blancas en presencia del Dean de la Catedral Carlos Ayerra, del maestro de ceremonias José Antonio Goñi y del secretario del Cabildo Alfredo López. Concluido este sencillo acto, el cortejo regresó por Navarrería para desfilar, entre otras, por la calle Mayor, San Francisco, plaza de San Nicolás y plaza del Castillo, antes de tomar rumbo hacia la plaza consistorial. El escudo de la ciudad lo portaba Fermín Alonso, el concejal más joven, escoltado por María García Barberena y Maider Beloki.

El acto culminó con el baile de despedida de Duguna, la soka-dantza de los tres burgos, recuperada hace tres años, tal y como atestiguaba Aritz Ibañez. Una danza abierta a la ciudadanía a la que se sumaron algunos vecinos y los concejales que se animaron como Aritz Romeo y Joxe Abaurrea. Previamente La Pamplonesa interpretó la jota La Dominguera, mientras que los gigantes bailaron el Txantxigorri (e interpretaron en el recorrido, además de los pasacalles, dos valses que hicieron levitar con ellos a los más txikis) y los gaiteros hicieron vibrar con el vals de Julián Romano. De la multitud que se dio cita emocionaba ver al pequeño Yan sobre los hombros de Carlos Arbeloa.

Oscar Otazu, de la comparsa, asegura que la corte la forman 90 personas entre porteadores de gigantes, seis zaldikos, seis kilikis y cinco cabezudos, más siete bandas de gaiteros y una de txistularis. Joseba Goyeneche seguía como suplente muy de cerca los pasos de las figuras tras su debút estos Sanfermines dando vida a Toko Toko: “Pamplona tenía ganas porque mucha gente se va de vacaciones en fiestas de julio”.

La Pamplonesa aportaba más de 50 personas al séquito, indicaba Vicente Egea entre pasacalles y las marchas Viva Pamplona-Gora Iruña y Evocación. También el gaitero Tatxi Perez expresaba lo entrañable del encuentro como “reencuentro” tras Sanfermines.

También fue un día de puertas abiertas para la Catedral. Tras la ofrenda floral, el deán Carlos Ayerra puso en valor ayer el significado del Privilegio de la Unión “dando lugar a la ciudad que conocemos”. Ayerra destacó que Carlos III y su esposa Leonor iniciaron la reconstrucción del templo que continuó su hija Doña Blanca. Reconocimiento a esa unión de Pamplona, dijo Ayerra, y “agradecimiento a las obras restauradoras para ver esta hermosura de templo que tiene Pamplona”. “Y ellos quisieron estar ahí en el centro de la Catedral (están enterrados en el panteón real) donde se situaba el coro de los canónigos”, señaló. “Es además uno de los buenos sepulcros que quedan en Europa, una buena muestra artística labrado por Juan Gomez en el siglo XV, y la figura del rey es un retrato auténtico porque se hizo en vida”. A las nueve y media se celebró la misa capitular que desde hace tres años se separó de la ofrenda floral.

Finalizada la procesión, el actual regidor Joseba Asirón mostró su satisfacción por un desfile multitudinario que “además ha tocado este año en fin de semana por lo que ha lucido el doble”. Confía además que esta ciudad mantenga el legado que dejó el llamado Noble y, desea,“esté más unida que ayer pero menos que mañana”. Y es que el Privilegio de la Unión se va consolidando como una de las citas emblemáticas. Fruto de esa unión de los burgos (Navarrería, San Cernin y San Nicolás) surgió una única casa consistorial y el escudo que ahora tenemos del león. Y, lo más importante, con el tratado de 1423 desaparecieron los enfrentamientos entre las poblaciones de los tres brugos y las murallas que les dividían, manteniéndose sólo las que rodeaban la ciudad.

en corto

Casco Viejo Medieval. Los más de 120 puestos de gastronomía y artesanía se reparten por los tres burgos y devolvieron a Iruña.

la frase

carlos ayerra “el sepulcro de carlos iii en la catedral es uno de los buenos que queda en europa”

cortejo

150

Desde Protocolo del Ayuntamiento Amaia de Esteban aseguraba que son más de 150 personas las que participan entre comparsa, dantzaris, gaiteros, txistularis y banda, incluyendo a figuras menos conocidas como maceros y breas, clarines o la original guardia de gala de estilo romano.