Casco rojo

Habas contadas

Por Sergio Garbisu - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

En los tests que hacen las marcas a estas alturas de la temporada, el trabajo suele dividirse entre buscar mejoras del prototipo del año en curso y probar ya la moto que saldrá al año

siguiente en parrilla. Dependiendo de cómo de apretada esté la clasificación, se emplea

más tiempo en un línea u otra. Pues está claro en qué van a centrarse los equipos en su

totalidad. Aunque ya estaba cantado, después de Misano catástrofe mayúscula debería ocurrir para que Honda y Marc no se alcen con el campeonato. Y no es el mejor año de Marc, ahí están los números, pero es que ahora, si no gana, tampoco se baja del podio. Eso sí es mérito suyo. Pero el resto, el resto es que son este año una banda. Ya hablábamos hace dos carreras sobre el drama que acontece en Yamaha y cómo este año catastrófico ha podido incluso con la moral de sus dos pilotos, Mack revolviendo el box de arriba a abajo y sin para de rajar, y el maestro Rossi, como un niño, haciendo vodeviles de pataletas en las ruedas de prensa. Sube la temperatura un par de grados y se quedan sin agarre. Estar más de un año sin ganar es algo casi inaudito en la casa de los diapasones y puede con la moral de todos.

Ayer ganó Dovi en un circuito en el que no ganaba una Desmosedici desde 2007. Y lo hizo

casi sin despeinarse, tal y como él mismo confesó. Y eso dice mucho. Muchísimo. Confirma lo que venimos muchos afirmando, que ahora mismo la Ducati es de largo la moto más rápida y completa de un Mundial… que no va a ganar. Y cuando sabes que tienes la mejor máquina y no consigues aún así ganarlo, algo estás haciendo mal. Este año, el que debía ser su consagración, está dando el nivel real como piloto de Andrea, brillante pero no genial y terriblemente inconstante. Y el que estaba fichado para pelearlo, Lorenzo, parece que no logró convencer durante año y medio a los ingenieros italianos de que le pusieran la piecita extra ésa en el depósito…