Cuando los bancos quieren ser tiendas

Interior de la tienda que CaixaBank ha abierto en la calle Larios de Málaga. (JUAN ÁNGEL MONREAL)

La banca tradicional explora continuamente vías nuevas de negocio para mejorar su rentabilidad. CaixaBank ya ha abierto una tienda de tecnología en Málaga y BBVA ofrece alimentos gourmet a través de su web.

Un texto de Juan Ángel Monreal - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Nada es lo que fue en la nueva economía. No lo son los fabricantes de automóviles, reconvertidos en “proveedores de movilidad”, como ahora se define Volkswagen ni lo es tampoco una empresa joven como Google, empeñada en el desarrollo del coche autónomo. Amazon obliga a transformarse y a adaptarse al comercio tradicional, auxilia y rejuvenece a empresas públicas declinantes como Correos. Y tampoco lo son los bancos, cuyas oficinas se redecoran y adaptan, incorporan sofás y salas privadas y donde ya no solo se habla de préstamos y cuentas corrientes. También de seguros, de alarmas, de descuentos en otros comercios. Y donde, desde hace ya un tiempo, se venden televisores, teléfonos móviles y tabletas de última generación.

CaixaBank es la que ha ido más lejos. Y antes del verano abrió en Málaga su primera oficina dedicada a la venta de “productos de última tecnología” en pleno centro de la capital de la Costa del Sol. Eligió para ello la emblemática calle Larios, en el único establecimiento que tiene abierto hasta el momento. Lo ha denominado Family Store -alguien ha decidido que estas innovaciones suenan mejor en inglés- y de momento prueba la respuesta del mercado en una búsqueda continua de nuevas áreas de negocio. “Los bancos estamos evolucionando hacia proveedores de servicios globales”, explican desde una entidad financiera.

Aquellos que tengan una hipoteca relativamente antigua y echen un vistazo a sus condiciones lo entienden con rapidez. Lo más normal es que su tipo de interés no supere el 0,8% o el 1%. Es decir, el negocio tradicional bancario -conceder préstamos y gestionar ahorro- apenas deja hoy rentabilidad a las entidades, que se han lanzado al cobro de comisiones por la gestión de fondos y acciones, a la venta de seguros y a los acuerdos de todo tipo con otras empresas para engordar el margen. Hace solo unos días, CaixaBank anunciaba un acuerdo con Booking.com para ofrecer un 4% de descuentos en las reservas turísticas de sus clientes. Y ofrece también financiación gratuita durante diez meses a aquellos que compren en Ikea. Alianzas con líderes en sus respectivos sectores que trazan un camino cada vez más alejado del tradicional y que tiene como objetivo aprovechar mejor una red de oficinas y cajeros extendida por todo el país.

el último paso

Productos frescos

BBVA: chuletones, anchoa , atún y jamón

Pero no solo se trata solo de vender desde las oficinas -de seguros a televisores- sino de aprovechar los canales on line hacia los que se desvía la presencia de los clientes, así como los datos que estos generan. Las tres grandes entidades españolas lo hacen desde hace tiempo, centradas sobre todo en productos tecnológicos, pero algunos han ido más allá, BBVA, que pasa por ser una de las entidades más innovadoras, comenzó ya en 2006 a vender productos de tecnología. Posteriormente creó una página web ( www.decomprasbbva.com), en la que ofrece financiación gratuita y ahora ha dado un paso más que parece señalar directamente a Amazon.

BBVA ha decidido introducir dentro de su gama, que incluye también electrodomésticos y viajes, alimentos frescos. De esta manera ha incluido productos calificados como gourmet (chuletones y solomillos de vaca rubia gallega), que además es posible financiar sin intereses hasta en 12 meses. La entidad también ofrece a través de este servicio jamones y otros productos como anchoas y atún en conserva.

Este paso refleja la reacción del sector financiero ante el empuje de Amazon. Como Facebook, Google o Apple, mucho más que un fabricante de teléfonos y ordenadores, el rey de la logística se ha convertido en uno de los grandes acumuladores de capital del siglo XXI. Con esta fortaleza y la vocación de reforzar su propio negocio, Amazon, que nació en los 90 como una librería on line, ya gestiona en algunos países pagos, préstamos, seguros y pequeñas cuentas corrientes. E incluso en lugares menos bancarizados como México o India se ha convertido en una alternativa a las tarjetas de crédito y otros medios de pago, al facilitar la retirada de efectivo.

De hecho, la firma de Jeff Bezos creó en 2007 Amazon Pay, todavía no presente en España, pero que opera ya en 170 países y que constituye una verdadera red de pagos. Amazon Cash, creado en 2017, permite a los clientes depositar efectivo a través de un código de barras en comercios minoristas concertados. Desde 2011 cuenta asimismo con una empresa de préstamo que ofrece financiación a las pymes que venden sus productos a través de su plataforma. Acumula ya más de 3.000 millones prestados y dibuja una competencia creciente no solo para la distribución tradicional, sino para la banca. Un ecosistema en el que todos compiten con todos y en el que las reglas ni siquiera son las mismas para cada uno de ellos.

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