Sobre la presa de Santa Engracia

Por Andrés Santamaría Gastón - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

soy vecino de la Rochapea y ando preocupado por la situación de la presa de Santa. Engracia, s. XIII, ubicada junto al puente medieval del mismo nombre, después de su derrumbe parcial tras las crecidas del Arga hace varios meses. En el barrio llevamos tiempo esperando alguna novedad. Últimamente van apareciendo más y más opiniones al respecto.

Dejando a un lado opciones políticas, se ha escuchado principalmente la voz del Club de Remo que venía utilizando desde hace años para sus entrenamientos el embalse creado desde esta presa hasta la sede del Club junto a los corralillos. También se han expresado muchas opiniones medioambientalistas favorables a la supresión de obstáculos en los cauces para favorecer un discurrir natural de los ríos sin interrupciones para la fauna, el movimiento de materiales, etc.

El otro día bajé al cauce del Arga para comprobar in situ el estado de la presa. A causa del derrumbe se puede apreciar la estructura interior formada por un entramado de vigas de madera dañadas por el paso de los siglos;por dentro grandes piedras acumuladas;el exterior donde la caída de agua, un plano inclinado de piedra de sillería muy erosionada, protegida en algunas partes por argamasa o cemento de apariencia antigua.

La pared vertical, hacia el agua embalsada, está protegida por tablones verticales también antiguos. En algunos puntos de la cresta hay grandes varas de hierro clavadas como refuerzo. Por este lado aparece una gran acumulación de cantos rodados producto de la interrupción que supone la presa.

La presa se ha roto por la parte más débil, el centro, donde más fuerza produce el río y donde peor era el estado de la construcción. Pero, si ha aguantado tantos siglos, tantos años de riadas, ¿por qué se rompe ahora?

La causa más probable es la falta de mantenimiento desde hace lustros, que ha permitido que el Arga haya ido socavando la estabilidad de la presa. Al ir perdiendo su utilidad o por la falta de interés, nadie se ha preocupado de mantenerla en condiciones, ni siquiera en las legislaturas pasadas en las que se intervino en el entorno, desde el puente de Cuatrovientos hasta el puente de Santa Engracia, recuperando el canal que estaba bajo la fábrica Industrias del Caucho, que se derribó liberando el meandro en esta zona.

Si diversas son las formas de afrontar el tema, también son varias las entidades que entran en juego en este caso en apariencia menor. Ayuntamiento como propietario, Confederación Hidrográfica del Ebro, permisos, Gobierno de Navarra, responsabilidades en diversas materias: subvenciones, fauna, deporte, y dentro del Gobierno, Príncipe de Viana, ocupada del patrimonio arquitectónico, histórico, artístico y etnográfico. Quiero destacar este aspecto precisamente. Una construcción medieval, como es esta presa, aunque haya perdido su inicial función, es algo a conservar.

La presa junto al antiguo canal remozado, al lado de uno de los magníficos puentes que todavía conserva Pamplona, conforman un conjunto de valor histórico-artístico suficiente que debía ser preservado como explicación directa de una parte del pasado de la vieja Iruña.

Comprendiendo las razones medioambientalistas, plantearía antes la demolición de otras presas del Arga a su paso por la ciudad o a lo largo de su curso, más modernas, sin ese valor e igualmente en desuso. O también, si sirviera para su mantenimiento en gran medida, se podría considerar la apertura de un paso para la fauna piscícola, si se cree algo funcional.

Sea como fuere, tal como ha quedado la presa, con sus partes internas abiertas al agua, si no se tomara la determinación de hacer inmediatamente los arreglos provisionales oportunos para reforzarla, este invierno la fuerza de las crecidas se llevará mucha parte, si no toda la construcción. Por la prensa leo que esta opción es la elegida provisionalmente por el Ayuntamiento mientras determina la solución definitiva.

Yo abogo por la reconstrucción y el mantenimiento de esta bella pieza que ha dado y da carácter al barrio de la Rochapea en su relación con el río Arga.

Para finalizar, volver a pedir a Príncipe de Viana que actúe rápidamente sobre los sillares caídos del estribo derecho del puente de Santa Engracia. Parece un daño pequeño hasta que se desprendan más piedras.

El autor es licenciado en Bellas Artes

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