La segunda juventud de Amaia Osaba

Amaia Osaba, a la izquierda, desembarca su piragua junto con su compañera Eva Barrios en un porteo del pasado Mundial. (FEP)

La palista navarra, reciente plata en el Mundial, ya tiene en mente el estatal de kayak de mar

Un reportaje de Jon Viedma Carrera - Martes, 11 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Amaia Osaba está cuajando un 2018 redondo. La piragüista navarra, a sus 43 años, ha conseguido en el presente curso un bronce en el Campeonato de Europa, una plata en el Mundial -esta última el pasado domingo en Portugal, y ambas medallas de Maratón en K2-, además de ganar por sexta vez el reconocido Descenso Internacional del Sella.

Aun así, la palista del Club Piragüismo Pamplona tiene ganas de más. Este mismo sábado cambiará de modalidad para luchar por el Campeonato de España de Kayak de Mar -del que es la actual campeona- una práctica diferente a la habitual.

Osaba competirá así individualmente tras formar un gran tándem con Eva Barrios durante la presente temporada. La zamorana ha estado junto a la navarra en todos sus logros, desde que ambas decidiesen juntarse allá por el mes de mayo para el selectivo del Campeonato de España. “Quedamos para remar el K2 con el objetivo de tener opciones de ganar, y ganamos. Luego se fue desenvolviendo la temporada”, explica la navarra.

La campaña continuó con la medalla continental, que les otorgó el billete para el Mundial, donde Osaba no tenía todas consigo de lograr estar arriba. “Había opciones, pero estas cosas tienen otro nivel. Nuestra embarcación era nueva en comparación con otras que llevan siendo estables a lo largo de diferentes años. Pero salió muy bien. Fue un sorpresón, aunque estábamos trabajando para esto y ya habíamos demostrado que éramos terceras de Europa. Pero siempre las cosas no salen bien: hay puntos estratégicos, porteos, puedes tropezar... No es, ala, eres tercera y ya está todo hecho”, desembrolla Osaba.

Sin embargo todo terminó saliendo bien. Empezando por la estrategia, algo muy importante en esta regata, dominada por completo por la embarcación húngara: “Ellas cortaron y se fueron adelante, y nosotras tomamos la determinación de no ir a por ellas y quedarnos en el grupo”. La decisión resultó ser la correcta. Se quedaron en el grupo perseguidor, decidiendo reservar fuerzas para el final, manteniéndose a un ritmo más bajo incluso sabiendo que podían dar más de sí. “En la penúltima vuelta pegamos un tirón y nos fuimos solas, y en la última llegamos muy fuertes y cogimos una ventaja insalvable”, afirma Osaba, que terminó cruzando la meta en segunda posición tras completar las seis vueltas grandes y una pequeña con sus seis porteos -en los que tienes que desembarcar, correr con la piragua 100 metros y volver a embarcar-.

Precisamente eran éstos uno de los mayores miedos de la palista, ya que cualquier fallo puede resultar fatal, lo que hacía todavía estar más atenta a la pareja. “Con esa estructura, una vuelta de 3 kilómetros con 2 ciabogas y un porteo en cada vuelta, tienes que estar a tope pero también tienes que saber mover muy bien estratégicamente, coger bien las olas de las demás embarcaciones, desembarcar bien en los porteos... a no ser que vayas sola desde el principio jugar atrás siempre es más arriesgado porque hay muchas embarcaciones a la vez”, asegura. Pero al final todo salió bien, y la medalla voló de Portugal a Pamplona.

un gran año “Un año redondo”. Así califica Amaia Osaba los logros que ha conseguido en este 2018, en los que apostó junto con la zamorana Eva Barrios por una preparación un tanto curiosa, en la que apenas coinciden para preparar la competición. “Quedamos de vez en cuando para entrenar pero sin demasiada presión de estar continuamente viajando, cada una a nivel individual y de vez en cuando nos juntamos. Creo que esa ha sido la clave”, desvela la pamplonesa.

Osaba y Barrios creen que juntarse continuamente para entrenar supondría “mucho estrés” por los 430 kilómetros que separan a ambas palistas, por lo que solo quedan “algún día”. Además, la navarra respeta la competición de su compañera, que también trabaja mucho a nivel individual, siendo “de las tres mejores” en la clasificación mundial, como ya demostró en Portugal colgándose el bronce también en K1.

Por ello, ambas intentan compaginar sus compromisos “pero sin presión” y aprovechando muy bien los pocos días que tienen para entrenar juntas. “Esas jornadas lo intentamos hacer bien, descansando los días antes para sacarle el máximo rendimiento posible”, expone Osaba, que fue “un par de veces” a Zamora para preparar el Europeo y luego aprovecha las regatas, como el Descenso del Sella, para practicar con su compañera. “Al final hay que hacerlo lo más fácil posible para no añadir más viajes a los ya necesarios por las competiciones”, sentencia.

ilusión intacta A sus 43 años, 14 después de su primera medalla en un Mundial -un bronce en K2 en Bergen (Noruega) en 2004-, Amaia Osaba mantiene la ilusión intacta por el piragüismo, algo que logra combinando diferentes modalidades que le permite el deporte al que ha dedicado más de media vida.

“Combinar maratón y kayak de mar me ha dado bastante respiro. Son embarcaciones diferentes, técnicas diferentes, pero me complemento bien y me da variedad”, justifica.

Además, su día a día en el Club Piragüismo Pamplona -donde “hay un equipo muy bueno que se ha proclamado subcampeón de España en la Liga Nacional de Ríos y Maratón”- le da la ilusión necesaria para afrontar el apretado calendario del verano.

“Tenemos chavales desde infantiles hasta senior en el río, por lo que vas a entrenar y eso te da vida para seguir”, describe Osaba. La palista, que sigue viviendo el piragüismo “como un deporte, aunque esté arriba o abajo”, tiene claro que va a seguir remando por mucho tiempo. “Como coincide que estoy ahí arriba y me sigo manteniendo, pues mucho mejor”, dice entre risas.

Por ahora hay Amaia para rato, ya que este mismo sábado cambia el río y los pantanos por el mar abierto con la celebración del Campeonato de España de Kayak de Mar en Castellón.

“Es una modalidad en la que son 18 kilómetros, se sale de un punto y se llega a otro siempre a favor de viento”, ilustra Osaba. “Si puede haber una media de viento un poco alta mejor, porque se forman olas que tienes que ir cogiendo para avanzar más rápido, eso es lo diferente”, describe la pamplonesa, a la que le aporta “mucho” cambiar los rápidos por las olas.

En un año usual, Osaba hubiese terminado ya la temporada, pero ahora vive con otro objetivo en mente: lograr una medalla este sábado para clasificarse para el Campeonato de Europa que se celebrará en Villajoyosa el fin de semana del 6 y 7 de octubre.

“Estiraré la campaña cuatro o cinco semanas más para ver si puedo estar en el Europeo y ahí ya me tomaré un descanso”, finaliza Osaba. Una pausa necesaria tras un año soñado, en una dilatada y galardonada carrera de la que todavía no se atisba final.

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