Música

Sin sorpresas

Por Teobaldos - Martes, 11 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

concierto de Música Boscareccia

Intérpretes: Alicia Amo, soprano. Andoni Mercero y Alexis Aguado, violines. Mercedes Ruiz, violonchelo. Daniel Olaizábal, clave. Juan Carlos de Mulder, Tiorba. Programación: obras de Haendel: Cantata Agripina condenatta amorire;y trío sonata HWV 391. D. Scarlatti: Sonata en re menor (Tras. De Mercero), Cantata Pur nel sonno al men tal’ora. Programación: S. M. Antigua de Estella. Lugar: iglesia de San Miguel. Fecha: 8 de septiembre de 2018. Público: casi lleno (12 euros).

Los Boscareccia se dedican, principalmente, al repertorio vocal camerístico de los siglos XVII y XVIII. O sea, un inagotable acerbo de partituras con las que se pueden programar cientos de conciertos, de tal manera que, en principio, todos queden bien. En esta ocasión, un bis a bis entre Haendel y Doménico Scarlatti;dos autores que no nos resultan desconocidos, precisamente, y, también de amplio repertorio. El ensemble es de indudable solvencia individual;con músicos que ya hemos escuchado en otras ocasiones: la magnífica chelista Mercedes Ruiz, que comanda como nadie el poderío rítmico del bajo continuo, y que cuando le toca lucir el tema de la obra, lo hace con un virtuosismo limpio y una garra interpretativa excepcional;los dos violinistas -Alexis Aguado y Andoni Mercero-, que solventan su parte con entrega -quizás algo excesiva en movimiento-, afinación y conocimiento del estilo;un Daniel Olaizábal -que sustituía al clavecinista anunciado- siempre excelente en su cometido;y un Juan Carlos de Mulder, a la tiorba, siempre discreta de sonoridad, pero aportando ese punto tímbrico -y visual- de prehistoria. El conjunto instrumental se enfrenta -muy correctamente- a una obra de Scarlatti, transcrita para dos violines por el director del grupo, Andoni Mercero, a partir de la sonata en re para clave;y un trío sonata de Haendel. La transcripción de Scarlatti, ciertamente, suena con un grosor más acentuado que lo habitual en estas músicas, pero, tampoco es que suponga una sorpresa en el sentido de que descubramos una sonoridad especialmente novedosa con respecto al resto del repertorio convencional. En Haendel, quizás por la acústica, que emborrona un poco -sobre todo en las últimas filas- pudo el poderoso bajo continuo del clave y el violonchelo, sobre la agudeza de los violines.

Alicia Amo, soprano espléndida en voz y figura, llevó -a mi juicio- la cumbre de la velada al aria Pur nel sonno al men tal’ora de Scarlatti, y a la preciosa propina de Haendel. O sea, en general, a las arias tenidas. Su voz es prístina para el repertorio;presume, además de carnosidad en los graves;su timbre es incisivo arriba, pero excelentemente controlado, con unos adelgazamientos hacia el pianísimo magníficos y emocionantes, de esos que atrapan la respiración del público y le dejan en un silencio expectante. En las agilidades, que desde luego domina, me pareció demasiado visceral, en el sentido de que en una voz tan fácil y coloreada para acomodar este repertorio, -y aunque el tema de la cantata de Haendel nos hable de la condena a muerte-, se prefiere que el dramatismo venga de dentro, no que se imponga desde la gestualidad de fuera. En cualquier caso, hay que subrayar también, el dominio del recitativo, y del arioso -con un magnífico acompañamiento del violonchelo-. Pero, creo que, realmente, la Boscareccia, nos atrapó más en la cantata de Scarlatti que en la de Haendel;y desde luego, en la sentida y hermosa -con ese acompañamiento pesante y profundo- aria haendeliana del desengaño.